domingo, abril 5, 2026
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¡VICTORIA CAMPESINA! Corte Constitucional falla a favor de familias campesinas y dice NO a los intereses de los Hermanos Isaías de quitarles su tierra

La Corte Constitucional del Ecuador resolvió la Acción Extraordinaria de Protección propuesta por la Procuraduría General del Estado y otras entidades públicas, en contra de la sentencia que ordenaba la devolución de bienes incautados a los hermanos Isaías.

Varias familias campesinas del cantón Durán pertenecientes a las asociaciones La Nueva Revolución, La Fe del Campesino, Asovancon, entre otras agrupadas dentro de la organización “Unión Tierra y Vida”, se convocaron en los exteriores de la Corte Constitucional del Ecuador en la ciudad de Quito, la mañana del 17 de diciembre para exigir a la Corte Constitucional del Ecuador que considere en su fallo la obligación del estado de garantizar los derechos de las personas campesinas a la tenencia segura de la tierra, y evitar desalojos forzosos.

Dichas organizaciones campesinas desde hace 17 años cultivan alimentos en el predio MARIVA LAMIPER, terreno que perteneció en su momento a los hermanos Isaías, pero que en 2016 fue transferido al Ministerio de Agricultura y Ganadería para su redistribución.

Mientras las familias expresaban sus consignas recibieron la noticia sobre el fallo de la Corte. “Victoria, Victoria Campesina” sonó al unísono, mientras sonrisas y lágrimas de felicidad inundaban los exteriores de la Corte

La sentencia que anula las decisiones judiciales que favorecían a los hermanos Isaías, establece que:

  1. No se ejecutará la reparación integral ordenada por las sentencias de primera y segunda instancia, ya que se consideró que estas decisiones judiciales desnaturalizaron la acción de protección y vulneraron la seguridad jurídica.
  1. El caso ahora deberá ser investigado por la Fiscalía General del Estado por un posible delito de prevaricato cometido por los jueces que transformaron la medida cautelar en acción de protección y emitieron sentencias favorables a los hermanos Isaías.
  1. Los bienes incautados por el Estado no serán restituidos a los Isaías ni se les pagará ninguna compensación económica derivada de las decisiones judiciales anuladas.

Son muchos meses que hemos pasado en zozobra, bajo la amenaza de que podríamos perder nuestras tierras, y con ello nuestros medios de vida, todo a causa de una lectura errónea del dictamen del Comité́ de Derechos Humanos (CDH) de la ONU”, señaló Manuel Ipo, vocero de la Asociación “La Nueva Revolución”.

A juicio de las familias campesinas afectadas, suponer la restitución o compensación de bienes no ordenada por dicho organismo internacional, puso en peligro su derecho a la tierra reconocido en la en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de Campesinos (UNDROP) y otros derechos consagrados también en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC).

Es por ello que, inmediatamente, la nutrida delegación, se trasladó hacia las instalaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería, para entregar la resolución y solicitar que de manera inmediata culmine con el proceso de adjudicación de sus tierras.

Comunidades rurales exigen respeto a sus Derechos Campesinos en el Día de los Derechos Humanos

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Guayaquil, 10 de diciembre. En el marco del Día de los Derechos Humanos, diversas organizaciones sociales y campesinas de la provincia del Guayas se congregaron en las calles de Guayaquil para visibilizar las problemáticas sociales y ambientales de la región. Una de las demandas centrales proviene de las familias campesinas que han trabajado durante más de 17 años en el predio Mariva Lamiper, ubicado en el cantón Durán, antigua propiedad de los hermanos Isaías.

Desde hace varios años, estas familias han solicitado al Estado la adopción de medidas que permitan corregir los impactos adversos derivados de la implementación del dictamen del Comité de Derechos Humanos de la ONU. Este dictamen —que apunta a restituir las tierras a los hermanos Isaías— ha generado preocupación, dado que se contrapone a las garantías que amparan a las comunidades rurales. Las familias campesinas demandan la aplicación efectiva de la redistribución de tierras a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), con el propósito de salvaguardar sus derechos, asegurar la producción de alimentos y proteger la soberanía alimentaria del cantón y de la provincia.

La implementación de dicho dictamen ha sido aprovechada por los hermanos Isaías para emprender una serie de acciones legales y administrativas que amenazan con vulnerar los derechos consagrados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales (UNDROP). Este instrumento internacional, del cual Ecuador es signatario, busca garantizar la protección y el reconocimiento de las comunidades rurales, su acceso a la tierra y su capacidad de producir alimentos de manera sostenible.

Durante la jornada, destacó la intervención del vocero de la Asociación La Nueva Revolución —integrada por familias afectadas—, quien, desde la tarima principal, se dirigió a la concurrencia con un mensaje contundente:

Saludos de las Asociaciones: La Nueva Revolución, La Fe del Campesino, ASOVANCON y La Unión Tierra y Vida. Llevamos 17 años cultivando el predio Mariva Lamiper, en Durán, antigua propiedad de los hermanos Isaías. Somos más de cien familias que obtenemos nuestro sustento y alimentos de estas tierras. De acuerdo con la Declaración de los Derechos Campesinos de la ONU, que nos ampara, el Estado no debería desalojarnos. Señores jueces de la Corte Constitucional, que se preparan para resolver la acción extraordinaria de protección, les pedimos que actúen conforme a la Declaración y a los convenios internacionales de derechos humanos”.

Al concluir su discurso, el vocero y las organizaciones presentes reafirmaron su compromiso con la defensa de los derechos campesinos y la unidad entre las comunidades urbanas y rurales:

“¡Vivan los campesinos y las campesinas! ¡Viva la unidad de las organizaciones de la ciudad y el campo! ¡Vivan los derechos campesinos!”

Esta movilización pone de manifiesto la necesidad de armonizar las disposiciones internacionales en materia de derechos humanos con las dinámicas territoriales y los procesos productivos locales. Las comunidades esperan que, a través de un pronunciamiento constitucional justo y el respaldo del Estado, se garantice la seguridad jurídica de las tierras, la protección de la producción agraria y, en última instancia, el pleno respeto a los derechos fundamentales de las familias campesinas del Ecuador.

¿Por qué quienes nos alimentan padecen hambre? El avance silencioso de una crisis agroalimentaria en Ecuador

Al momento de escribir este estudio, según información oficial, Ecuador experimenta la peor sequía de los últimos 61 años. Situación que provoca cortes de energía eléctrica de más de 12 horas al día en todo el país, suspensión del servicio de agua potable en varias ciudades, altas temperaturas y una serie de incendios forestales de gran magnitud. Además, la sequía también ha afectado al sector agroalimentario provocando pérdida de cosechas, escasez y aumento en los precios de los alimentos que limita el acceso a la comida para los sectores populares.

En su sabiduría, las familias campesinas que enfrentan no solo las condiciones de inequidad y desigualdad estructurales sino los efectos del cambio climático, reconocen que la sequía coincide con los 60 años de entrada en vigencia de la primera ley de reforma agraria en Ecuador (1964), momento en que el sector agropecuario se integró a un modelo de producción de alimentos rentista, depredador del medio ambiente y explotador de la fuerza de trabajo.

En la visión campesina, la sequía no se percibe como un fenómeno aislado o pasajero, sino como consecuencia directa del modelo de producción de alimentos que depreda la naturaleza, agota los bienes comunes y afecta gravemente la vida de las comunidades rurales. Esta sequía es el síntoma de un sector agroproductivo en crisis, que colapsa las economías agrícolas a pequeña escala y pone en riesgo el suministro de alimentos.

En este contexto, los equipos de investigación del Observatorio del Cambio Rural (OCARU-IEE) y FIAN Ecuador hemos unido esfuerzos para realizar un estudio sobre los problemas del sistema agroalimentario. A través del análisis sobre los efectos de los eventos climáticos, el modelo agroproductivo, la inflación en los precios de los alimentos, las políticas públicas, el presupuesto estatal, las necesidades estructurales de las familias campesinas y sus problemas relacionados con el hambre. El estudio busca responder si en Ecuador se está configurando un potencial escenario de crisis agroalimentaria por condenar al campesinado al hambre.

Este informe titulado ¿Por qué quienes nos alimentan padecen hambre? El avance silencioso de una crisis agroalimentaria en Ecuador, parte de tres consideraciones fundamentales. Primero, se enfoca en los problemas de hambre que enfrenta el sector rural y enfatiza en las condiciones de las familias campesinas. Segundo, desde una perspectiva metodológica, utiliza las cuatro variables para monitorear el cumplimento del Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada (disponibilidad, sostenibilidad, accesibilidad y adecuabilidad). Tercero, la investigación adopta un enfoque crítico de los estudios sobre la cuestión agraria.

El trabajo se compone de seis capítulos: el primero aborda el contexto de la crisis agroalimentaria, explica la propuesta metodológica y de- sarrolla la noción de crisis que atraviesa este trabajo. En el segundo capítulo, se realiza un análisis sobre la disponibilidad de alimentos que revela las bases estructurales del sector agroproductivo. El tercer capítulo presenta reflexiones acerca de la sostenibilidad en la producción agrícola de alimentos, mostrando cómo los cultivos se ven afectados por eventos climáticos y los impactos de las industrias extractivas. En el cuarto capítulo, se exponen elementos que limitan el acceso a los alimentos, como: pobreza y empleo. El quinto capitulo se dedica a la adecuabilidad, poniendo énfasis en la niñez rural. Finalmente, el sexto capitulo contiene propuestas alternativas para reducir los riesgos de una posible crisis agroalimentaria.

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El pueblo Wankavilka en Santa Elena impulsa una transición agroecológica para combatir la DCI y preservar su herencia cultural

Santa Elena, provincia de la  costa del Ecuador, es un territorio de gran riqueza histórica y cultural. Conocida por su exquisita gastronomía, ofrece una variedad de platos que reflejan la abundancia de recursos marinos y agrícolas de la región.

Más allá de su oferta culinaria, Santa Elena es cuna de algunas de las primeras civilizaciones de Latinoamérica. Entre ellas, la cultura Valdivia, que se destacó por desarrollar avanzadas técnicas agrícolas y por ser un centro de diversidad del maíz, cultivo que hasta hoy es símbolo de soberanía alimentaria en la región. Además, desde hace siglos, la provincia ha sido hogar de la cultura Wankavilka, que continúa presente en la actualidad. Los Wankavilka fueron conocidos por su habilidad en la navegación y el comercio marítimo, estableciendo rutas comerciales a lo largo de la costa del Pacífico. Su legado cultural se mantiene vivo en las tradiciones, costumbres y en la identidad de los habitantes locales.

Sin embargo, a pesar de su rica herencia, Santa Elena enfrenta desafíos significativos en la actualidad. La falta de acceso al agua potable, la expansión de monocultivos, el despojo de sus territorios ancestrales y el irrespeto a los derechos colectivos de las comunidades indígenas y campesinas han tenido un impacto negativo en la región. Estas problemáticas han contribuido a que Santa Elena se ubique entre las tres provincias con mayor Desnutrición Crónica Infantil (DCI) en el Ecuador.

Frente a esta situación, el pueblo Wankavilka, en conjunto con FIAN Ecuador y la Defensoría del Pueblo del Ecuador, decidió iniciar un ciclo de formación sobre el Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada como parte de una transición agroecológica en su territorio. Estas capacitaciones se desarrollan en el marco del proyecto “Mecanismos de exigibilidad y acciones prácticas para la defensa del Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada (DHANA) y la Soberanía Alimentaria (SOBAL), en familias campesinas, afro e indígenas de las provincias de Chimborazo, Esmeraldas y Santa Elena - Sobre La Mesa” que cuenta con el financiamiento del Fondo Ítalo Ecuatoriano para el Desarrollo Sostenible – FIEDS.

Cerca de 25 representantes de cuatro comunidades, que forman parte de dos parroquias (Manglar Alto y Chanduy) pertenecientes al pueblo Wankavilka, participaron en estas jornadas organizadas durante los primeros días de agosto de 2024.

Para quienes participan en el proceso de formación, la situación actual requiere atención urgente y acciones concretas por parte de las autoridades y la sociedad en general. De acuerdo con Melecio Santos, "Se han realizado muchos estudios que han comprobado la desnutrición infantil, y resulta importante fortalecer nuestros conocimientos sobre el derecho a la alimentación, porque ahora entendemos el papel del Estado en garantizar una alimentación y nutrición adecuada".

Es fundamental promover políticas que garanticen el acceso equitativo a los bienes comunes, respeten los derechos de las comunidades y fomenten un desarrollo sostenible que honre el legado histórico de la provincia. "Hemos aprendido a valorar la naturaleza, ya que nuestra provincia es un bosque seco tropical. Allí se han vulnerado los derechos colectivos y de la naturaleza; necesitamos ir a sembrar y apoyar a nuestros vecinos y vecinas para que cultiven de una manera sana", señaló Mercedes Freire, dirigente del pueblo Wankavilka.

Con esta iniciativa, las comunidades de Santa Elena buscan no solo enfrentar los desafíos actuales, sino también revitalizar su legado ancestral y reafirmar su compromiso con la soberanía alimentaria. A través de la transición agroecológica y la educación sobre derechos humanos, esperan garantizar un futuro más saludable y sustentable para las próximas generaciones.

20 años de las Directrices de la ONU sobre el derecho a la alimentación: es hora de tener un mundo sin el hambre que nos mata

En el marco del Día Mundial de la Alimentación y del vigésimo aniversario de la aprobación de las Directrices de la ONU sobre el derecho a la alimentación, FIAN International afirma su compromiso de luchar por un cambio sistémico en los sistemas alimentarios. 

Junto con las organizaciones nacionales de FIAN y nuestros aliados alrededor del mundo, y también la Red Mundial del Derecho a la Alimentación y la Nutrición que coordinamos, apostamos por erradicar la violencia, la explotación y la opresión en los sistemas alimentarios y realizar el derecho humano a una alimentación y nutrición adecuadas (DHANA) para todas las personas.

La participación efectiva de las personas titulares de derechos y la democratización de la toma de decisiones a todos los niveles son imprescindibles para garantizar este derecho fundamental. El hambre es evitable y puede ser erradicada.

En un nuevo documento político exponemos nuestro planteamiento de seis luchas principales para alcanzar estos objetivos.

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Cuenca: Se viene la Tercera Feria Agrodiversa por el día de la mujer rural

BOLETÍN DE PRENSA

Los días 17 y 18 de octubre de 2024, la ciudad de Cuenca será el escenario de la tercera edición de la Gran Feria Agro-Diversa, un evento significativo en conmemoración del Día Internacional de la Mujer Rural. Organizado por la Red de Mujeres Rurales del Ecuador, este evento se llevará a cabo en la explanada de la Plaza de San Francisco, y contará con la participación de más de 60 mujeres rurales de 15 provincias de todo el país.

Con más de 75 emprendimientos de la Costa, Sierra y Amazonía, las expositoras ofrecerán una diversa gama de productos agroecológicos, que incluyen frutas, hortalizas, granos, productos elaborados y artesanías, mientras comparten sus conocimientos y sabiduría ancestral. En este contexto, la feria será el escenario para la presentación de nuestro "Sello de la Mujer Rural", un distintivo que garantiza que los productos agroalimentarios provienen directamente de mujeres comprometidas con la defensa del Derecho a la Alimentación y Nutrición Adecuada. Este sello no solo certifica la calidad de los productos, sino que también abre un espacio de diálogo sobre la participación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios, su rol en la defensa de los territorios y su propuesta para fortalecer las alianzas entre el campo y la ciudad.

Este año, la feria es particularmente especial ya que coincide con el décimo aniversario de la Red de Mujeres Rurales del Ecuador, una organización que desde 2014 agrupa a 21 organizaciones indígenas, mestizas, montubias y afroecuatorianas de las distintas regiones del país. Nuestra red ha sido un pilar fundamental en la lucha por la soberanía alimentaria y la dignidad de los pueblos frente a las medidas regresivas que afectan los derechos humanos, especialmente de las mujeres que viven en la ruralidad.

La feria, de entrada libre, ofrecerá una experiencia única con agroecología, alimentos frescos, diversidad cultural, alimentos elaborados, música, cuentos, artesanías y mucho más.

Invitamos a toda la comunidad de Cuenca y a los medios de comunicación a unirse a
esta celebración y ser parte de una historia que resuena en todo el Ecuador.

Comunidades de Esmeraldas se comprometen con la soberanía alimentaria

La Unión de Organizaciones Campesinas de Esmeraldas (UOCE) ha iniciado un proceso para fortalecer el ejercicio del derecho a la alimentación y nutrición adecuada en sus territorios, con el objetivo de combatir la desnutrición crónica infantil. Este esfuerzo surge en respuesta a la amenaza que representan la minería ilegal, las plantaciones de palma aceitera y la escasa presencia del Estado en las zonas rurales de la provincia.

Esmeraldas, ubicada en la costa norte de Ecuador, es reconocida por su rica agrodiversidad y su destacada tradición culinaria. Su clima tropical y abundante pluviosidad crean condiciones ideales para una gran variedad de cultivos, como coco, cacao, banano, plátano, yuca, maíz y frutas tropicales como piña, mango y papaya. Además, sus extensas zonas de manglares proporcionan mariscos y pescados frescos, esenciales en la gastronomía local con platos emblemáticos como el encocado, el tapao, el ceviche de concha y el arroz marinero.

Sin embargo, esta riqueza natural y cultural está cada vez más en peligro de desaparecer debido a actividades como la minería ilegal y las plantaciones de palma aceitera, que afectan los ecosistemas y la seguridad alimentaria de las comunidades. La poca presencia del Estado en estas zonas agrava la situación, dejando a las poblaciones rurales en una posición vulnerable.

En este contexto, la UOCE, con el apoyo de FIAN Ecuador y la Defensoría del Pueblo del Ecuador, ha organizado talleres para abordar temas como los principios del Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada (DHANA) y la importancia de la agricultura familiar campesina. Paralelamente, se han realizado ejercicios prácticos para la transición agroecológica, enfocados en el manejo de suelos y fuentes de agua.

Esta formación se desarrolla en el marco del proyecto “Mecanismos de exigibilidad y acciones prácticas para la defensa del Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada (DHANA) y la Soberanía Alimentaria (SOBAL), en familias campesinas, afro e indígenas de las provincias de Chimborazo, Esmeraldas y Santa Elena - Sobre La Mesa” que cuenta con el financiamiento del Fondo Ítalo Ecuatoriano para el Desarrollo Sostenible – FIEDS.

"Este espacio ha permitido acercarnos al Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada. El pueblo esmeraldeño ha sido muy rico en su alimentación, necesitamos volver a conectarnos con la naturaleza", expresó Raquel Quiñónez, integrante de la delegación de Esmeraldas.

Por su parte, Arturo León, presidente del GAD Parroquial de Chumundé, afirmó: "En las comunidades y parroquias merecemos una alimentación sana, de calidad y dentro de nuestros propios territorios. Esperamos que estos conocimientos se puedan replicar y, con base en ello, se pueda mejorar la calidad de vida de quienes habitan nuestra parroquia".

Cerca de 25 representantes de diez comunidades afrodescendientes e indígenas, que forman parte de cuatro parroquias (Chumundé, Quingue, San Francisco y San Gregorio) pertenecientes a la UOCE, participaron en estas jornadas organizadas durante los primeros días de agosto de 2024.

Mediante un enfoque participativo, los talleres son parte de un proyecto que tiene como objetivo impulsar la agroecología como una opción viable para mejorar la producción de alimentos saludables y reforzar la soberanía alimentaria en las comunidades de Esmeraldas. Este compromiso de las comunidades es un paso significativo hacia la protección de su patrimonio natural y cultural, y hacia la garantía del derecho a una alimentación y nutrición adecuada para las generaciones presentes y futuras.

Conversatorio: Cambio climático y eco-destrucción: Impacto y resistencia desde las mujeres campesinas y pescadoras en Honduras y Ecuador

Honduras y Ecuador son dos países impactados gravemente por el cambio climático, los eventos climáticos extremas, y la eco-destrucción, causados en gran medida por un modelo industrial de producción e intercambio de alimentos, basado en monocultivos, el alto uso de agrotóxicos y sustancias químicas, y cadenas de suministro globales, en un contexto de un marco regulatorio, nacional e internacional, altamente deficiente. Las que más sufren de esta situación son las comunidades rurales, y entre ellas las mujeres, que al tiempo dependen y cuidan la tierra, el mar, y el bosque, y mantienen la biodiversidad y la cultura alimentaria en sus territorios.

 

Este evento hizo un recuento a los impactos concretos que tienen el cambio climático y la eco-destrucción en la vida de mujeres rurales – campesinas, indígenas, pescadoras, y pequeñas emprendedoras – en Honduras y Ecuador, y cuáles son las consecuencias para el disfrute de su derecho a la alimentación y la nutrición adecuada, y los derechos conectados como el derecho a la salud, el derecho a un medioambiente limpio, sano y sostenible, entre otros.

Frente a ello, la pregunta: ¿Como impacta las maneras tradicionales y artesanales de producción, colección, preparación e intercambio de alimentos, como impacta el sistema local que alimenta a ellas y sus comunidades?

En el evento realizado en Maison Internationale des Associations (MIA) de Ginebra (Suiza), en paralelo al United Nations Human Rights Council #HRC57, participaron delegadas de FIAN Honduras, FIAN Ecuador (por video) y Rina Kuusipalo, representante de la Oficina del alto comisionado de DDHH de NNUU.

Mucho de la discusión se concentró en las diversas formas de resistencia desde las mujeres rurales y las propuestas y demandas concretas que ellas plantean a sus gobiernos y la comunidad internacional para la protección y promoción de sistemas alimentarios basados en prácticas saludables, justas, y sostenibles. FIAN Honduras y FIAN Ecuador exploraron en sus intervenciones, los impactos específicos del cambio climático y la destrucción ambiental en las vidas de las mujeres rurales de Honduras y Ecuador, incluidas las campesinas, las mujeres indígenas, las pescadoras y las pequeñas empresarias. Kuusipalo, estableció vínculos entre las experiencias compartidas y las recomendaciones formuladas por el secretario general de las Naciones Unidas en sus informes al Consejo sobre Cambio Climático, transición justa y sistemas agroalimentarios. Destacó cómo estos pueden utilizarse para promover la acción nacional.

10 de Septiembre | Día de Acción contra la OMC y los TLC: Declaración de organizaciones de Canadá y EE.UU.

Declaración Política de Organizaciones de La Vía Campesina en Canadá y los Estados Unidos

Mira la Versión original

En este Día Internacional de Acción contra la Organización Mundial de Comercio, OMC y los Tratados de Libre Comercio, organizaciones de La Vía Campesina en Canadá y los Estados Unidos – Family Farm Defenders, la Asociación Campesina de la Florida, National Family Farm Coalition, National Farmers Union of Canada, y Union Paysanne – nos comprometemos de nuevo con la lucha por la soberanía alimentaria aquí en América del Norte y en el mundo, en solidaridad con nuestros movimientos aliados. 

En el contexto de este Día de Acción, nos situamos como agricultores, trabajadores agrícolas, trabajadores agrícolas migrantes, pescadores y administradores indígenas de la tierra. Abarcamos generaciones y geografías, géneros, orientaciones sexuales y culturas. Independientemente de nuestra diversidad, nos reunimos en un terreno común para alzarnos contra la actual desposesión impuesta violentamente por los acuerdos de libre comercio. El sistema agrícola actual tiene como objetivo suministrar materias primas baratas para satisfacer el insaciable afán de lucro de las empresas multinacionales a un costo inmenso para el medio ambiente, los consumidores y quienes producen alimentos sanos para nuestras comunidades en consonancia con la soberanía alimentaria y la agroecología.

La natural tendencia del libre mercado en la agricultura es que el valor monetario de los productos agrícolas se rezaga constantemente a pesar de los aumentos en los costos de la agricultura y de la vida a lo largo del tiempo. Esto sólo puede verse exacerbado por el libre comercio a escala mundial. Sin una regulación social de la agricultura, los ingresos de lxs agricultores y campesinos siempre disminuirán en dólares reales, lo que no deja otra opción a lxs agricultores que «hacerse grandes, o desaparecer». 

Lxs agricultorxs que intentan ser respetuoso con la Madre Tierra, sus animales y los valores de la comunidad siempre estarán en desventaja frente a lxs agricultores que persiguen más riqueza, ya sea por supervivencia o por codicia, mediante prácticas destructivas de explotación laboral y costes externalizados.

Aunque exigimos con razón precios justos para lxs agricultores y salarios justos para lxs trabajadores de la alimentación y del campo, debemos subrayar que los precios baratos de las materias primas agrícolas invitan a las corporaciones multinacionales a utilizar estas materias primas imprudentemente para biocombustibles y fábricas de ganado industrial.  Esto, a su vez, también permite a estas corporaciones crear alimentos manufacturados insalubres y con una larga vida útil para ser enviados a todo el mundo.

Reconocemos que nuestros sistemas democráticos se han corrompido y no representan las demandas populares de un cambio social transformador, sino que su corrupción favorece al sistema alimentario global corporativo. Nuestra lucha comienza en nuestro trabajo colectivo para desafiar a nuestros gobiernos desde la base.  Con este fin, nos comprometemos a trabajar con lxs aliadxs de La Vía Campesina, LVC, por un marco comercial alternativo al Acuerdo sobre Agricultura promovido por la OMC, que promueva la soberanía alimentaria y se alinee con la Declaración de la ONU sobre los Derechos Campesinos y Otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales.

Exigimos a los Gobiernos de Canadá y Estados Unidos que rompan sus vínculos con la agroindustria empresarial y el comercio neoliberal desregulado y que, en su lugar, den prioridad a los derechos y los medios de vida de quienes cultivan alimentos en el contexto de la mitigación de la crisis climática, la reversión de la pérdida de biodiversidad y la mejora de la estabilidad social. 

En este momento, nuestro movimiento en Norteamérica se encuentra en un proceso de reconstrucción a medida que desarrollamos procesos renovados de toma de decisiones, gobernanza y política. Utilizando los estatutos de LVC para guiar nuestro trabajo, estamos reforzando nuestro funcionamiento interno. Estamos desarrollando principios operativos que definen los procesos de toma de decisiones y comunicación, los términos y responsabilidades del liderazgo, la resolución de conflictos y la responsabilidad mutua en nuestro trabajo regional. Sólo con una base sólida podremos trabajar colectivamente hacia una visión compartida de la transformación de los sistemas alimentarios frente a las crisis que se entrecruzan. 

En nuestra lucha contra el agronegocio corporativo en nuestro sistema alimentario, sacamos fuerzas de la camaradería y el poder colectivo que estamos construyendo a través de este movimiento global. La región de América del Norte es particular para la lucha histórica en este movimiento, y reiteramos nuestro compromiso junto con La Vía Campesina, unidxs en nuestras diversidades.

97 organizaciones exigen la protección del Humedal las Garzas y la defensa del Canclón en su día internacional

Quito, 4 de septiembre de 2024

En el marco del Día Internacional del Canclón, 97 organizaciones de la sociedad civil alzamos la voz para expresar nuestra profunda preocupación ante el impacto socioambiental que sufre el Humedal Las Garzas. Este valioso ecosistema, hogar del Canclón y fuente vital para las comunidades campesinas, está siendo devastado por el drenaje ilegal de sus aguas, lo que vulnera el derecho a la alimentación, los derechos de la naturaleza y los derechos de las familias que dependen de él.

 

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El Humedal Las Garzas, ubicado en la provincia de Los Ríos, Ecuador, es un ecosistema vital que actúa como regulador hídrico, hogar de más de 127 especies de animales, y fuente de sustento para las comunidades locales. El 9 de diciembre de 2021, los habitantes de la zona denunciaron el ingreso de maquinaria perteneciente a la empresa ExportJaime S.A., que inició el drenaje del agua para la implementación de una plantación bananera. Casi 40 meses después, el drenado persiste, y la impunidad continúa. Las familias han reportado una disminución alarmante en el caudal del humedal, poniendo en grave riesgo su derecho al agua y a un ambiente sano; es decir que la bananera ExportJaime S.A. está agravando los impactos socioambientales, a pesar de los llamados de atención del Ministerio del Ambiente y las múltiples acciones de defensa de las comunidades afectadas.

Los humedales están entre los ecosistemas más amenazados del planeta. La extracción de agua, la sobreexplotación, la contaminación industrial y la agricultura intensiva son las principales amenazas a estos ecosistemas, que han sufrido la pérdida del 87% de su superficie a nivel global en los últimos 3 siglos. No podemos permitir que Las Garzas siga el mismo destino.

Además, el Canclón, es una especie clave para la salud ecológica de humedales como Las Garzas. Su supervivencia está en peligro debido al drenado, lo que subraya la urgencia de proteger su hábitat. Por ende, la protección de Las Garzas debe asegurar la sobrevivencia del Canclón y otras especies, y el mantenimiento del régimen hidrológico y su variabilidad natural, preservando las características ecológicas del humedal y garantizando la conectividad con los flujos superficiales y subterráneos de la cuenca.

Instamos a las autoridades competentes a declarar el Humedal Las Garzas como una zona Ramsar, reconociendo su importancia internacional y asegurando su protección. Asimismo, exigimos el cese inmediato del drenaje y la implementación de medidas que aseguren la sostenibilidad de este ecosistema, vital tanto para la biodiversidad como para las comunidades campesinas que dependen de él.

El Humedal Las Garzas no solo alberga una rica biodiversidad, sino que también es un proveedor de alimentos frescos que llegan a ciudades como Quevedo, Mocache, Vinces y Palenque. Proteger este humedal es proteger el derecho a la alimentación y la vida digna de las familias campesinas.

Puede descargar la carta: 97 organizaciones por Las Garzas

 

 

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