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Cartagena lanzó el desafío: América Latina sin reforma agraria no tiene futuro

(Cartagena de Indias, 24-28 de febrero de 2026) La ciudad colombiana fue sede de la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20), un evento que reunió a gobiernos, academia, movimientos sociales y Pueblos Indígenas de todo el mundo para debatir el futuro de la tierra, el agua, los bosques y los territorios frente a una crisis global sin precedentes.

Un mundo en crisis, un llamado urgente

Veinte años después de la primera ICARRD celebrada en Porto Alegre (Brasil) en 2006, el escenario es profundamente preocupante. La tierra, el agua y los bosques enfrentan una concentración y acaparamiento acelerados, mientras el hambre, la desigualdad y el colapso climático continúan en aumento. Mujeres, jóvenes, Pueblos Indígenas, comunidades campesinas, pastores, pescadoras y trabajadoras rurales del mundo entero siguen siendo sistemáticamente excluidos de sus territorios y medios de vida. Fue en este contexto de múltiples crisis interconectadas que Colombia, con el apoyo de Brasil, convocó la ICARRD+20, con el objetivo de que los Estados no solo conmemoren lo avanzado, sino que renueven compromisos políticos reales y vinculantes.

El foro académico que abrió el camino

Como antesala de la conferencia oficial, entre el 21 y el 23 de febrero se desarrolló en Cartagena la Conferencia Internacional "Tierra, Vida y Sociedad", que reunió a 410 participantes de 321 universidades y entidades educativas de todo el mundo. El evento concluyó con un manifiesto entregado a la ministra de Agricultura de Colombia, Martha Carvajalino, que incluyó un llamado a Naciones Unidas para priorizar las reformas agrarias en la agenda global y un llamado a la FAO para hacer seguimiento a los acuerdos que surgieran de la cumbre.

El foro de los pueblos: "Tierra, territorio y dignidad"

Paralelo a la conferencia oficial, los movimientos sociales y organizaciones de Pueblos Indígenas articulados en el Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP) celebraron el Foro "Tierra, Territorio y Dignidad", en el que presentaron su visión, demandas y propuestas como base para las negociaciones con los Estados. Los movimientos exigieron que la ICARRD+20 fuera más allá de promesas voluntarias y representara compromisos reales, medibles y vinculantes para el cambio estructural.

Una nueva visión de la reforma agraria

El CIP propuso una visión actualizada de la reforma agraria para el siglo XXI, que va mucho más allá de la redistribución física de la tierra. La reforma agraria es concebida como una política pública que reorganiza las relaciones sociales, económicas y ecológicas entre las personas y la Madre Tierra, con el objetivo de transformar estructuras de poder, desmantelar legados coloniales y reconstruir los territorios como espacios de autonomía, cuidado y solidaridad.

Esta visión se articula en torno a cuatro ejes que deben reforzarse mutuamente:

  • Reconocimiento de los derechos de tenencia de los Pueblos Indígenas, campesinos y comunidades rurales, incluyendo sistemas colectivos y consuetudinarios.
  • Redistribución no solo de la tierra, sino del poder, la riqueza y la toma de decisiones.
  • Restitución y reparación de territorios de los que comunidades fueron despojadas, con especial atención a los legados coloniales.
  • Regulación para limitar el poder del mercado sobre la tierra, el agua y los bosques, con topes a la propiedad y fiscalidad progresiva.

La soberanía alimentaria y la agroecología fueron afirmadas como pilares centrales de esta transformación, al igual que la reforma agraria feminista, que debe garantizar derechos plenos e iguales para las mujeres sobre la tierra y la toma de decisiones.

Alimentar al mundo es un acto político

La Plenaria "Tierra: alimentación, trabajo y vida" del tercer día de la conferencia colocó en el centro un vínculo que suele quedar invisible en los debates técnicos sobre redistribución de tierras: el que existe entre la concentración agraria y la crisis del derecho humano a la alimentación.

Ana María Suárez Franco, experta en derecho a la alimentación de FIAN International, recordó que la historia de concentración de la tierra no es un fenómeno económico abstracto, sino "parte de la violencia sistemática que han vivido las comunidades rurales, los pueblos indígenas a lo largo de la historia, incluyendo a los campesinos y campesinas, pescadoras, pescadores, pastores, mujeres rurales, las diversidades muchas veces invisibilizadas y en nuestro continente las comunidades afro". Una violencia que se agrava hoy con nuevas formas de despojo: la financialización de la tierra, los tratados de inversión que ponen a los Estados entre la obligación de pagar demandas millonarias o cumplir sus compromisos de derechos humanos, y un sistema agroalimentario en el que el 1% de las unidades productivas del mundo pertenece a las diez empresas más grandes del planeta. Este panorama hace que la reforma agraria sea inseparable del derecho a la alimentación: sin una redistribución real del control sobre la tierra, el agua y los bosques, no es posible hablar de soberanía alimentaria ni de transiciones justas en los sistemas de producción de alimentos.

La clave de la intervención de Suárez Franco fue desafiar el sentido común que separa los intereses del campo y la ciudad. Las comunidades rurales, señaló, "alimentan a más de un 70% de las poblaciones del mundo", y sin embargo son las más expuestas a la exclusión, el desplazamiento y la criminalización. Desde una perspectiva de derechos humanos, su mensaje fue directo: "solo protegiendo a quienes nos alimentan, podemos alimentarnos nosotras; y es por eso que también hay un llamado a la unión entre el campo y la ciudad". Bajo este argumento, la reforma agraria redistributiva e integral no es una demanda de un sector rural aislado, sino una condición estructural para garantizar el bienestar de toda la sociedad. La plenaria cerró con un llamado contundente a los gobiernos presentes: adoptar una declaración con acciones concretas, medibles y monitoreables, "no solo sobre la reforma agraria, sino el derecho a la alimentación, la soberanía alimentaria y todos los otros derechos conexos" — compromisos que, desde los pueblos hasta los Estados, deberán ser vigilados a detalle.

Tensión en el cierre

En la sesión de clausura de la ICARRD+20, el CIP emitió una contundente declaración política que reflejó tanto reconocimientos como profundas tensiones con los gobiernos. Los movimientos agradecieron a Colombia y Brasil por volver a situar la reforma agraria en la agenda internacional y por incluir las voces de los pueblos en el proceso.

Sin embargo, los movimientos afirmaron que no podían aceptar la declaración oficial adoptada al concluir la conferencia. La principal objeción fue la equiparación de los Pueblos Indígenas con el vago concepto de "comunidades locales", repetido múltiples veces en el documento oficial. El CIP advirtió que esta terminología podría erosionar las protecciones específicas que los Pueblos Indígenas han conquistado en instrumentos de derecho internacional como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP) y la Declaración sobre los Derechos de los Campesinos (UNDROP), ambas adoptadas por la Asamblea General de la ONU.

Pese a la tensión, el CIP se comprometió a continuar participando en los procesos de seguimiento para garantizar que sus derechos sean respetados. La declaración final de los movimientos resumió el espíritu que marcó toda la conferencia: "La reforma agraria, la soberanía alimentaria y la justicia social, agraria y ambiental solo se lograrán a través de la lucha. Estamos regresando a nuestros territorios para organizar a nuestros pueblos y defender el futuro de nuestras comunidades y de la Madre Tierra".

Ecuador ante una oportunidad histórica

Lo ocurrido en Cartagena resuena con especial fuerza en Ecuador, un país que lleva décadas postergando una reforma agraria integral. Las dos reformas agrarias implementadas en 1964, 1973 no lograron resolver el problema estructural de la concentración de la tierra. Hoy, la Ley Orgánica de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales sigue siendo insuficiente para responder a las demandas de comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y montubias.

El contexto actual, sin embargo, abre una ventana de posibilidad. El proceso de Política Pública de Estado para el Sector Agropecuario Ecuatoriano 2025–2034, promovido desde el Ejecutivo, reconoce la agricultura familiar campesina y el bienestar rural como ejes de la política agraria nacional. A ello se suman las demandas del movimiento indígena de la CONAIE, que ha planteado reformas que reconocen el territorio como un espacio de "simbiosis ecológica, económica y de convivencia entre el hombre y la naturaleza", en sintonía directa con la visión debatida en Cartagena.

La experiencia regional y los aprendizajes de la ICARRD+20 muestran que no existe un modelo único de reforma agraria válido para todos los contextos. Lo que sí es claro es que, sin un diálogo intersectorial genuino que incluya a Pueblos Indígenas, comunidades campesinas, pueblos pescadores artesanales, mujeres, jóvenes y trabajadores rurales, cualquier política agraria corre el riesgo de repetir los errores del pasado.

Ecuador tiene la oportunidad de tomar los cuatro ejes que la comunidad internacional debatió en Cartagena —redistribución, reconocimiento, restitución y regulación— y convertirlos en el hilo conductor de un proceso político participativo, construido desde los territorios y no sobre ellos. Un diálogo intersectorial liderado por el Estado ecuatoriano, que siente a la misma mesa a los gobiernos comunitarios, las organizaciones campesinas, los pueblos de la costa, sierra y la Amazonía, y los movimientos de mujeres rurales, no sería solo el camino más legítimo hacia una reforma agraria integral: sería también la respuesta más coherente con lo que el mundo acordó —y lo que los pueblos exigieron— en las calles y foros de Cartagena.

Publicaciones: las Reservas Alimentarias Campesinas que alimentan la vida

En este post reunimos una serie de publicaciones y análisis clave que buscan enriquecer la reflexión colectiva en torno a los temas centrales para argumentar la importancia de las Reservas Alimentarias Campesinas. Son aportes diversos —desde movimientos sociales, espacios académicos y experiencias territoriales— que aportan perspectivas críticas y propuestas concretas para seguir impulsando la justicia agraria y la soberanía de los pueblos rurales.

Sostener la vida en territorios tóxicos: mujeres rurales frente a la expansión de los plaguicidas, aborda, desde una perspectiva crítica de derechos humanos el impacto de los PAP como sustancias tóxicas, en los cuerpos y territorios de las mujeres rurales. Para ello, se recuperan numerosos testimonios de mujeres de la costa, la sierra y la Amazonía, quienes han narrado sus experiencias cotidianas en torno a la exposición a estas sustancias, y como éstas socaban su autonomía y su dignidad. Esta investigación busca visibilizar cómo estas sustancias no solo afectan sus cuerpos, sino también sus comunidades, su derecho humano a la alimentación y nutrición adecuada (DHANA), su derecho a la salud y al trabajo, en la dimensión del cuidado y su vínculo con la naturaleza.


En el informe ¿Por qué quienes nos alimentan padecen hambre? El avance silencioso de una crisis agroalimentaria en Ecuador, los equipos de investigación del Observatorio del Cambio Rural (OCARU-IEE) y FIAN Ecuador hemos unido esfuerzos para realizar un estudio sobre los problemas del sistema agroalimentario. A través del análisis sobre los efectos de los eventos climáticos, el modelo agroproductivo, la inflación en los precios de los alimentos, las políticas públicas, el presupuesto estatal, las necesidades estructurales de las familias campesinas y sus problemas relacionados con el hambre. El estudio busca responder si en Ecuador se está configurando un potencial escenario de crisis agroalimentaria por condenar al campesinado al hambre.


Presentamos los Cuadernillo para personas Defensoras de Derechos, tres guías didácticas que forman parte del Curso-Taller de capacitación y actualización “Defensoras y Defensores de Derechos”, un proceso pedagógico desarrollado en conjunto con el Área de Derecho de la Universidad Andina Simón Bolívar- Sede Ecuador, cuyo contenido reúne las principales temáticas abordadas durante este proceso, enfocándose en la promoción de los derechos humanos, colectivos y la protección de las comunidades rurales a través de los derechos consagrados en la UNDROP.

Un informe, muchas voces: personas defensoras de derechos en el centro del debate global

Durante la sesión 61 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Ecuador estuvo en el foco por una razón urgente: la situación de las personas defensoras de derechos humanos y su relación directa con el derecho a la alimentación y la nutrición adecuada.

La delegación ecuatoriana llevó un mensaje contundente a los organismos internacionales: sin la protección adecuada a las personas campesinas defensoras de derechos a la tierra, el agua y las semillas, se pone en riesgo el derecho a la alimentación, el derecho a una ambiente sano, el derecho a la vida, los derechos de las futuras generaciones de todo el país.

Delegación ecuatoriana, junto a Michael Fakhri, relator ONU sobre el derecho a la alimentación

Durante varios días, organizaciones y representantes de la sociedad civil sostuvieron una intensa agenda de incidencia política. Su objetivo fue visibilizar las amenazas, criminalización y violencias que enfrentan quienes defienden derechos fundamentales en Ecuador, y promover la construcción de una política pública de protección efectiva, en línea con los compromisos internacionales del Estado ecuatoriano. Las reuniones incluyeron encuentros con relatorías especiales, agencias de Naciones Unidas, representantes de cooperación internacional y espacios académicos, donde se presentó el informe "La lucha por la libertad, la dignidad y la vida", una radiografía crítica de la situación actual de las personas defensoras de derechos humanos en Ecuador.

Delegación ecuatoriana junto a Elisa Morgera, Relatora Especial de ONU sobre el cambio climático

El mensaje repetido en cada espacio busco posicionar que cuando una persona defensora es amenazada o silenciada, también se debilita la soberanía alimentaria, la democracia y el derecho a una vida digna en el campo. Los ataques y la criminalización contra el campesinado y los pueblos indígenas afectan directamente la posibilidad de garantizar alimentos saludables y sostenibles a la población, que depende en un 60 % de la producción realizada por la agricultura familiar campesina.

En este contexto, las intervenciones de la delegación ecuatoriana en Ginebra permitieron conectar la realidad del país con un debate global sobre los derechos reconocidos en la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales (UNDROP). Las voces ecuatorianas insistieron en que proteger a quienes defienden los territorios y los bienes naturales es proteger el derecho humano a la alimentación y a la vida misma.

Delegación ecuatoriana junto a Mary Lawlor, Relatora Especial sobre la situación de las personas defensoras de derechos humanos

El Gobierno de Ecuador fijó una posición que cobra particular relevancia si se considera que el país aún no cuenta con un mecanismo especializado de protección para personas defensoras de derechos humanos. El desafío esperado ahora es transformar los compromisos expresados en Ginebra en políticas públicas concretas que lleguen a los territorios rurales, donde la defensa de la naturaleza y de la justicia social se vive cada día, en muchos casos,  como una lucha por la supervivencia.

Delegación ecuatoriana junto a Balakrishnan Rajagopal, Relator Especial de la ONU sobre el derecho a una vivienda adecuada

La gira concluyó con un logro político importante: el informe es un instrumento sólido, reconocido internacionalmente, para impulsar acciones concretas. El informe sobre personas defensoras se consolida como una herramienta técnica y política clave para avanzar hacia un sistema de protección efectivo, articulando al Estado, los organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, la cooperación internacional y la sociedad civil, y fortaleciendo la garantía de otros derechos directamente vinculados, como el derecho a la alimentación.

La visita a Ginebra deja una enseñanza importante: Defender a quienes cuidan nuestra casa común no es solo un acto de justicia, es una condición para asegurar el futuro alimentario del país y el futuro de la vida en el planeta.

"En el latido de su corazón reside la esperanza de la humanidad": Mary Lawlor presenta su último informe ante la ONU

Ginebra, 3 de marzo de 2026 — En el marco de la 61ª sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Relatora Especial sobre la situación de las personas defensoras de derechos humanos, Mary Lawlor[1], presentó su último informe temático titulado "Defender la dignidad y reivindicar los derechos: personas defensoras de los derechos humanos se aferran a los valores universales mientras otros los abandonan" (A/HRC/61/40). Con esta intervención, Lawlor cerró seis años de un mandato marcado por la denuncia incansable de las amenazas que enfrentan quienes defienden los derechos humanos en todo el mundo.

Un informe que da voz a 300 defensores de 82 países

El informe A/HRC/61/40 constituye una pieza sin precedentes en su alcance. La Relatora recibió aportes de 300 defensores de derechos humanos provenientes de 82 países y territorios, lo que convierte a este documento en el más amplio de su mandato. El informe explora las motivaciones que impulsan a las personas a defender los derechos humanos a pesar de los riesgos, y examina la efectividad de los mecanismos internacionales diseñados para brindarles apoyo.

Lawlor advierte que el derecho a defender los derechos, consagrado en la Declaración sobre los Defensores de Derechos Humanos, está bajo una amenaza creciente. Los Estados "reniegan de sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos" mientras que las personas defensoras son quienes "mantienen viva la promesa de la Declaración Universal de Derechos Humanos". El informe concluye con recomendaciones dirigidas a Estados miembros, al sistema de Naciones Unidas y a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACNUDH), instando a que se reafirme el compromiso con el derecho internacional y se eviten medidas que restrinjan las actividades o el financiamiento de las personas defensoras.

El aporte ecuatoriano: un diagnóstico que llega a Ginebra

Uno de los insumos utilizados para la construcción de este informe fue el diagnóstico "La lucha por la libertad, la dignidad y la vida", elaborado por la Pastoral Social Cáritas Ecuador y FIAN Ecuador en el marco del proyecto "Protección de personas defensoras de derechos: Tejiendo redes por la libertad y dignidad". Este proyecto, financiado por la Unión Europea, tiene como entidad asociada a la Defensoría del Pueblo del Ecuador.

El diagnóstico, presentado en 2025 contó con la participación de más de 70 personas defensoras de derechos de las regiones Costa, Sierra y Amazonía del Ecuador. El documento analiza la situación de quienes defienden derechos frente a procesos de criminalización, amenazas, campañas de desprestigio entre otras. Su inclusión como referencia en el informe de la Relatora Especial ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU representa un reconocimiento de la relevancia de la problemática ecuatoriana en el contexto global y subraya la importancia del trabajo de documentación y denuncia que realizan las organizaciones de la sociedad civil ecuatoriana.

Las palabras de Lawlor: entre la esperanza y la denuncia

En su discurso ante el Consejo, Lawlor no ahorró palabras al referirse tanto al valor de los defensores como a la insuficiencia de las respuestas estatales. Sobre los defensores, expresó con profunda emotividad: "Han sido y continúan siendo heridos por sus experiencias, y aun así sus corazones siguen hambrientos de justicia. Escuchen a su corazón, porque en el latido de su corazón reside la esperanza de la humanidad."​

Y al confrontar las intervenciones de los gobiernos durante la sesión, la Relatora fue directa y contundente: "A veces pienso que estoy en el país de las maravillas. Lo que escuché hoy fue una mezcla de verdad y mentiras. Hay algunos esfuerzos concretos que quiero aplaudir porque están avanzando para proteger a quienes defienden los derechos humanos, pero también hay mucha cortina de humo y mucho intento de limitar el daño reputacional."​

Lawlor exigió a los Estados voluntad política concreta: "Deben tener leyes, políticas y procedimientos para proteger a las personas defensoras de derechos humanos. Deben encontrar algo de firmeza cuando se trata de voluntad política. Deben desarrollar mecanismos de protección independientes de ustedes mismos".​

La respuesta del Estado ecuatoriano

El gobierno de Ecuador participó en la sesión del Consejo de Derechos Humanos y señaló que, junto con la Defensoría del Pueblo, lidera una mesa interinstitucional para la construcción de una Política Integral para la Promoción y Protección de los Derechos de las Personas Defensoras de Derechos Humanos y de la Naturaleza, así como de periodistas. Según la delegación ecuatoriana, se ha culminado la fase teórica del proceso y se avanza en el diseño de una metodología de diagnóstico cualitativo para identificar situaciones de riesgo a escala nacional.

Este pronunciamiento adquiere particular importancia si se considera que el país aun no cuenta con un mecanismo especializado de protección para personas defensoras de derechos humanos. En este sentido, el diagnóstico “La lucha por la libertad, la dignidad y la vida” —que aportó insumos al informe de la Relatora Lawlor— se configura como una base técnica relevante para orientar la construcción de dicho mecanismo especializado. El desafío ahora es que las palabras pronunciadas en Ginebra se traduzcan en políticas públicas efectivas en Quito y en cada territorio donde las personas defensoras arriesgan su vida por la justicia social.

[1] Mary Lawlor tiene una trayectoria dedicada a quienes defienden derechos. Originaria de Dublín, Irlanda, lleva más de cuatro décadas comprometida con la causa de los derechos humanos. Fue miembro de la Junta de Amnistía Internacional Irlanda y fundadora Front Line Defenders, una organización internacional dedicada específicamente a la protección de defensores en situación de riesgo. Su enfoque centrado en las personas y su contacto directo con defensores in situ la han distinguido como una de las voces más comprometidas del sistema de Naciones Unidas.

De la Sierra a la Costa, un encuentro de saberes y sabores

Las comunidades indígenas de Flores (Chimborazo) viajaron hasta Santa Elena para conocer de cerca las experiencias de las comunas Wankavilkas en el marco del proyecto #SobreLaMesa.

🍃 En este intercambio, realizado junto al mar, se compartieron conocimientos sobre la agroecología y la soberanía alimentaria. La papaya, el plátano, la granada, la sandía y una gran variedad de verduras y plantas medicinales son parte del esfuerzo local por combatir la desnutrición crónica infantil.

🥔 Desde la Sierra llegaron harinas, papas, maíces blancos, habas y plantas medicinales; y de la Costa regresaron con yuca, lima, mandarina, achotillo, pescado fresco y camarones.

🤝 Más que un intercambio de productos, fue un encuentro de ideas, culturas y sueños compartidos.

La Costa y la Sierra del Ecuador se unieron con un propósito común: fortalecer sus comunidades y garantizar un futuro saludable para su niñez. 💚🇪🇨

Este intercambio de saberes, forma parte del proyecto #SobreLaMesa ejecutado por FIAN Ecuador en alianza con la Defensoría del Pueblo de Ecuador - DPE y con el financiamiento del @FIEDS - Fondo Ítalo Ecuatoriano para el Desarrollo Sostenible y el apoyo de @Misereor

Publicaciones para enriquecer el debate en el ICARRD +20

A veinte años de la Conferencia Internacional sobre la Reforma Agraria y el Desarrollo Rural (ICARRD), los debates sobre tierra, territorio y derechos campesinos cobran nueva fuerza en un contexto global marcado por crisis climática, desigualdad y transformación rural. La ICARRD+20 representa una oportunidad para evaluar los avances, reconocer los desafíos y renovar los compromisos hacia un desarrollo rural justo y sostenible.

En este post reunimos una serie de publicaciones y análisis clave que buscan enriquecer la reflexión colectiva en torno a los temas centrales de la conferencia. Son aportes diversos —desde movimientos sociales, espacios académicos y experiencias territoriales— que aportan perspectivas críticas y propuestas concretas para seguir impulsando la justicia agraria y la soberanía de los pueblos rurales.


Nuestro nuevo informe “Mujeres rurales, cuidado y agrotóxicos” muestra que las mujeres enfrentan exposición en todas las dimensiones de la vida. En las industrias del banano y la floricultura de Ecuador, las mujeres trabajan en medio de fumigaciones y residuos químicos, a menudo sin protección. Muchas llevan prácticas de uso de pesticidas a invernaderos familiares cerca de sus hogares, extendiendo la contaminación al ámbito doméstico. Las mujeres están expuestas a tóxicos durante el trabajo de cuidado, cuando lavan ropa contaminada, preparan alimentos o recogen agua. Los tóxicos también aumentan su ya pesada carga de trabajo de cuando además cuidan a familiares enfermos.


En el informe: Mujeres rurales sujetas de derechos: La UNDROP desde quienes resguardan la vida, la Red de Mujeres Rurales del Ecuador se ha propuesto analizar las realidades que afectan la vida en sus territorios a la luz de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Campesinas, los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales (UNDROP). Esta declaración constituye una herramienta sustantiva para las mujeres rurales, en tanto garantiza derechos fundamentales que habilitan condiciones adecuadas para sostener una vida digna en los territorios donde ellas cuidan y reproducen la vida.


Sostener la vida en territorios tóxicos: mujeres rurales frente a la expansión de los plaguicidas, aborda, desde una perspectiva crítica de derechos humanos el impacto de los PAP como sustancias tóxicas, en los cuerpos y territorios de las mujeres rurales. Para ello, se recuperan numerosos testimonios de mujeres de la costa, la sierra y la Amazonía, quienes han narrado sus experiencias cotidianas en torno a la exposición a estas sustancias, y como éstas socaban su autonomía y su dignidad. Esta investigación busca visibilizar cómo estas sustancias no solo afectan sus cuerpos, sino también sus comunidades, su derecho humano a la alimentación y nutrición adecuada (DHANA), su derecho a la salud y al trabajo, en la dimensión del cuidado y su vínculo con la naturaleza.


El presente informe refleja una realidad alarmante, caracterizada por un contexto de creciente violencia, criminalización, judicialización, desplazamiento forzado, exilio e, incluso, asesinato. Las personas defensoras de derechos en el Ecuador, particularmente aquellas que luchan por la protección de la tierra, el territorio, el agua y la naturaleza, se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad; no solo enfrentan el riesgo constante de ser criminalizadas por su labor, sino que están expuestas a diversos obstáculos y formas de violencia que ponen en peligro su vida y libertad.

La violencia contra las personas defensoras afecta directamente al derecho a la alimentación. El desplazamiento forzado de las comunidades campesinas les arrebata su autonomía y su capacidad para garantizar su soberanía alimentaria, en medio de la resistencia al extractivismo que pone en peligro su supervivencia.


En el informe ¿Por qué quienes nos alimentan padecen hambre? El avance silencioso de una crisis agroalimentaria en Ecuador, los equipos de investigación del Observatorio del Cambio Rural (OCARU-IEE) y FIAN Ecuador hemos unido esfuerzos para realizar un estudio sobre los problemas del sistema agroalimentario. A través del análisis sobre los efectos de los eventos climáticos, el modelo agroproductivo, la inflación en los precios de los alimentos, las políticas públicas, el presupuesto estatal, las necesidades estructurales de las familias campesinas y sus problemas relacionados con el hambre. El estudio busca responder si en Ecuador se está configurando un potencial escenario de crisis agroalimentaria por condenar al campesinado al hambre.


Presentamos los Cuadernillo para personas Defensoras de Derechos, tres guías didácticas que forman parte del Curso-Taller de capacitación y actualización “Defensoras y Defensores de Derechos”, un proceso pedagógico desarrollado en conjunto con el Área de Derecho de la Universidad Andina Simón Bolívar- Sede Ecuador, cuyo contenido reúne las principales temáticas abordadas durante este proceso, enfocándose en la promoción de los derechos humanos, colectivos y la protección de las comunidades rurales a través de los derechos consagrados en la UNDROP.


Compartimos, nuestro Kit Básico para entender los derechos campesinos, importantes al momento de diseminar los derechos consagrados en la UNDROP en nuestras comunidades rurales.


El reconocimiento del derecho a la tierra para las familias productoras, dentro de la UNDROP, genera un paraguas de inflexión en torno a las inequidades de acceso a la tierra y a la exigua respuesta que proporciona el Estado ante esta necesidad imperante. Ecuador a pesar de ser uno de los países que apoyó esta Declaración, en la práctica no ha generado políticas públicas que permitan a las familias campesinas, el disfrute y la realización de este derecho a plenitud. Prueba de ello, es que el país figura dentro de los índices de mayor inequidad en la distribución de la tierra en América latina.

El derecho de las familias campesinas a la tierra en la costa ecuatoriana: Más allá de un ofrecimiento de campaña, tiene como finalidad aportar desde una perspectiva de derechos y con elementos de análisis, a las organizaciones sociales que luchan por la tierra y la soberanía alimentaria, además de contribuir para reorientar las políticas públicas, hacia la redistribución equitativa de la tierra y de los bienes naturales para quienes más lo necesitan.

Agroecología que florece: así avanzan las parcelas comunitarias del proyecto #SobreLaMesa

En las comunidades rurales de Chimborazo, Esmeraldas y Santa Elena, pequeños lotes de tierra se están convirtiendo en laboratorios vivos de soberanía alimentaria. Bajo el paraguas del proyecto “Sobre La Mesa”, la instalación de parcelas agroecológicas comunitarias acompaña el proceso de fortalecimiento de los conocimientos de promotoras y promotores locales, demostrando en la práctica que es posible revalorizar los conocimientos ancestrales para producir alimentos diversos, sanos y coloridos sin depender de agrotóxicos.

La agroecología no es solo una técnica; es una respuesta de fondo a la desnutrición y a la desigualdad en el acceso a una alimentación nutritiva”, explica el equipo formador del proyecto.

Tres provincias, un mismo objetivo

Flores (Chimborazo).

En la parroquia Flores, las parcelas comunales se han convertido en  espacios de trabajo solidario y de convidar conocimientos locales. Las primeras cosechas de maíz y hortalizas —cultivadas con abonos orgánicos y semillas nativas— ya nutren a las familias que hicieron posible la siembra. “Producir limpio y en comunidad demuestra que otro modelo agrícola es viable”, señalan las  personas participantes.

UOCE- Esmeraldas.

La Unión de Organizaciones Campesinas de Esmeraldas (UOCE) lidera la transición agroecológica en la zona. A partir de las parcelas pilotos, las comunidades han comenzado a elaborar y aplicar bioinsumos en cultivos de cacao y huertos de subsistencia. Mencionan que producto de aquello las plantas se muestran más sanas, productivas, los  suelos revitalizados y una creciente autonomía frente a los paquetes de agrotóxicos.

Pueblo Wankavilka: Santa Elena.

Para el pueblo Wankavilka, la parcela es mucho más que un espacio de producción: es un punto de encuentro intergeneracional. Jóvenes que antes veían la agricultura con desinterés ahora se acercan para aprender técnicas ancestrales y experimentar nuevos cultivos con tecnicas agroecológicas. Los mayores comparten saberes; los y las adolescentes aportan fuerza y curiosidad, y juntos cultivan alimentos que refuerzan la dieta familiar. Los frutos cosechados también se traducen en que son un referente de modelo de producción, lo que ha motivado a realizar encuentros e intercambios entre varios actores del territorio.

Sembrar futuro

Las parcelas comunitarias son apenas un primer paso. Cada semilla germinada respalda un sistema alimentario más justo, resiliente y nutritivo. A medida que estas experiencias se multiplican, crece también la inspiración de otras comunidades que visitan los cultivos y comprueban su eficacia.

El trabajo continúa: la temporada de siembra se renueva, los talleres de agroecología se profundizan y las alianzas entre organizaciones rurales se fortalecen. Mientras la tierra florece, también lo hace la convicción de que la solución a la desnutrición crónica infantil y el hambre pasa por recuperar el control sobre la producción, lo que comemos, proteger la biodiversidad y reforzar los lazos comunitarios.

Porque, como recuerdan las personas que producen alimentos a pequeña escala de “Sobre La Mesa”, sembrar de forma sana es cosechar dignidad.

Las parcelas comunitarias son parte del proyecto #SobreLaMesa ejecutado por FIAN Ecuador en alianza con la Defensoría del Pueblo de Ecuador - DPE y con el financiamiento del Fondo Ítalo Ecuatoriano para el Desarrollo Sostenible.

¡NOS GRADUAMOS! Promotoras y promotores del Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada

Con gran satisfacción anunciamos la culminación del proceso de capacitación “Mecanismos de exigibilidad, agroecología y acciones prácticas para la defensa del Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada (DHANA) y la Soberanía Alimentaria (SOBAL) en familias campesinas, afrodescendientes e indígenas de Chimborazo, Esmeraldas y Santa Elena – Sobre La Mesa”.

La iniciativa fue impulsada por FIAN Ecuador en alianza con la Defensoría del Pueblo de Ecuador, con el financiamiento del Fondo Ítalo-Ecuatoriano para el Desarrollo Sostenible (FIEDS) y apoyo de Misereor.

El programa se estructuró en tres módulos —DHANA, Agroecología y Patrimonio Alimentario— combinando sesiones teóricas, prácticas comunitarias y cartillas diseñadas para las realidades de cada territorio. Su meta: fortalecer capacidades locales y promover acciones concretas contra la desnutrición crónica infantil.

Más de 101 participantes recibieron su certificado como personas promotoras de DHANA, dotándolos de herramientas para exigir sus derechos, impulsar la producción agroecológica y proteger su patrimonio alimentario. Este logro consolida redes locales y nos acerca a sistemas alimentarios más justos y sostenibles.

Santa Elena

Fueron 32 personas (14 mujeres y 18 hombres) representantes del Pueblo Wankavilka —de las comunas San Pedro, San Rafael, Libertador Bolívar y Zapotal— quienes culminaron la formación; en su mayoría personas jóvenes que refuerzan los procesos organizativos de sus comunidades. Destacamos el fortalecimiento de la Parcela Agroecológica de la Comuna Zapotal, un verdadero oasis donde germinan sueños de autonomía y dignidad campesina. Con los conocimientos adquiridos, las personas graduadas reafirman su compromiso con el DHANA y la soberanía alimentaria del sur de la provincia.

Esmeraldas

En coordinación con la Unión de Organizaciones Campesinas de Esmeraldas (UOCE), 26 personas (13 mujeres y 13 hombres) integrantes de las comunidades Nache, Capulí, Laureles, Estero Hondo, Meribe, Tongora, Quingue, Zapote, Guariche y La Magdalena profundizaron en DHANA y agroecología como respuesta política y práctica a la desnutrición infantil. Su compromiso fortalece a los gobiernos comunitarios, la producción de alimentos sanos, la recuperación de semillas nativas, la defensa del territorio y del patrimonio natural y cultural de la provincia.

Chimborazo (Parroquia Flores, Riobamba)

43 personas, (25 mujeres y 18 hombres), parte de la Corporación de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Flores (COCIF), pertenecientes a las comunidades Naubug, Guantul, Puesetus Grande, Puchi Guallavín, Verdecruz, Caliata, Tumbug Lluishirum y El Obraje, completaron el programa en el histórico granero de Chimborazo. Los talleres subrayaron la agroecología como herramienta para contribuir a disminuir  la desnutrición infantil y consolidar la soberanía alimentaria en el territorio.

Agradecemos la participación y el compromiso de las personas beneficiarias para seguir aplicando este conocimiento en sus territorios. ¡Sigamos trabajando en conjunto por el derecho a una alimentación digna y adecuada para todas las comunidades rurales!

¡Vivan las personas graduadas!

Mujeres rurales, el cuidado y los agrotóxicos. impactos y resistencias desde los territorios en Ecuador y Honduras

Las mujeres rurales están liderando la lucha contra los agrotóxicos que amenazan su salud, sistemas alimentarios y comunidades. En Ecuador y Honduras, las mujeres campesinas y pescadoras están transformando el cuidado en resistencia, construyendo alternativas que priorizan el bienestar comunitario, la equidad social y la justicia ambiental y de género. En este año, declarado por Naciones Unidas Año Internacional de la Agricultora, es crucial reconocer que los agrotóxicos son una forma de violencia contra las mujeres campesinas que afecta desproporcionadamente a aquellas que sustentan la vida en nuestras comunidades y sistemas alimentarios.

En las comunidades rurales de todo el mundo, las mujeres son el pilar de la producción de alimentos y del cuidado. Sin embargo, también están en la primera línea de una creciente crisis de salud y ambiental causada por el uso generalizado de agrotóxicos. Los pesticidas y fertilizantes sintéticos, centrales en el sistema alimentario corporativo industrial y en el modelo de producción, juegan un papel fundamental en la triple crisis planetaria: la intensificación del cambio climático, la degradación de ecosistemas y pérdida de biodiversidad, y la contaminación ambiental.

Nuestro nuevo informe “Mujeres rurales, cuidado y agrotóxicos” muestra que las mujeres enfrentan exposición en todas las dimensiones de la vida. En las industrias del banano y la floricultura de Ecuador, las mujeres trabajan en medio de fumigaciones y residuos químicos, a menudo sin protección. Muchas llevan prácticas de uso de pesticidas a invernaderos familiares cerca de sus hogares, extendiendo la contaminación al ámbito doméstico. Las mujeres están expuestas a tóxicos durante el trabajo de cuidado, cuando lavan ropa contaminada, preparan alimentos o recogen agua. Los tóxicos también aumentan su ya pesada carga de trabajo de cuando además cuidan a familiares enfermos.

“Estamos en una lucha constante. Buscamos producir alimentos que son sanos y agrodiversos […] plátano, cacao, yuca, café, cítricos, aguacate […]. Sin embargo, a nuestros alrededores […] nos encontramos con grandes extensiones de monocultivos de banano. A través de fumigaciones, por medio de avionetas o drones, la producción extensiva contamina a la naturaleza, nuestra producción y a nosotras mismas.” Evelyn Yánez y Daisy Chávez, mujeres rurales de Ecuador.

El cuidado como resistencia y transformación 

A pesar de estas injusticias, mujeres rurales están construyendo alternativas transformadoras basadas en el cuidado. Están liderando la resistencia contra un sistema alimentario centrado en la extracción y la contaminación que acumula riqueza en manos de unos pocos mientras externaliza los daños a las comunidades y al medio ambiente. En Ecuador, la Red de Mujeres Rurales ha emprendido una transición agroecológica que incluye producción diversificada, protección de semillas, escuelas agroecológicas dirigidas por mujeres, reservas territoriales de alimentos libres de agrotóxicos y mercados comunitarios.

Igualmente, en Honduras, mujeres pescadoras están defendiendo sus territorios costeros, que están siendo contaminados y privatizados por la acuicultura industrial de camarón. La destrucción de los manglares y la biodiversidad marina ha dificultado cada vez más que estas mujeres alimenten a sus familias o se ganen la vida; al mismo tiempo que agrava los impactos del cambio climático en las comunidades costeras. Sin embargo, continúan cuidando los ecosistemas marinos y sus comunidades, exigiendo la co-gobernanza de los recursos marinos, restaurando los manglares y abogando por prácticas de pesca sostenibles.

“Estamos llenas de laboratorios de camarón, agarraron nuestras playas y solo nos dejan escombros y contaminación. No cumplieron sus promesas de dar empleo a la comunidad". Lideresa de la comunidad de Cedeño.

Estos esfuerzos no solo buscan garantizar la seguridad alimentaria; se trata de recuperar el control sobre los recursos naturales que sustentan la vida y sobre la forma en que se produce la comida y se alimenta a las familias. Al abrazar la agroecología, las mujeres demuestran que el cuidado de los sistemas alimentarios, la tierra, el agua, los bosques y las comunidades, es una fuerza clave para la justicia social y ambiental. Abogan por formas de producir, recolectar e intercambiar alimentos basadas en el cuidado y la solidaridad, no en insumos tóxicos y la codicia corporativa.

Los desafíos que enfrentan las mujeres rurales se ven agravados por las desigualdades de género. Aunque realizan la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado, reciben poco o ningún apoyo del estado, y su trabajo a menudo es subestimado e invisibilizado. Como señaló Marcos Orellana, Relator Especial de la ONU sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos, las mujeres enfrentan una “doble injusticia”: son responsables de proteger a sus familias de los tóxicos invisibles, pero a menudo se les niegan los recursos y la información necesarios para protegerse a ellas mismas y a sus comunidades.

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Riobamba fue escenario de la Feria Agroecológica “Del Sabor al Éxito”

Riobamba vivió un fin de semana marcado por la diversidad productiva, cultural y gastronómica con la realización de la Feria Agroecológica “Del Sabor al Éxito”, desarrollada los días 13 y 14 de diciembre en el tradicional Parque Guayaquil. El evento reunió a más de 45 emprendimientos agroecológicos y artesanales provenientes de distintas provincias del país, convirtiéndose en un punto de encuentro entre el campo y la ciudad.

Durante los dos días de feria, cientos de familias recorrieron los stands que ofrecieron alimentos sanos y libres de químicos, gastronomía típica, artesanías, productos transformados y propuestas innovadoras impulsadas principalmente por productores y productoras rurales. La música en vivo y las presentaciones artísticas acompañaron de manera permanente la jornada, generando un ambiente festivo y familiar.

La feria inició con un ritual ancestral, que reunió a todas las feriantes en un acto simbólico de agradecimiento a la tierra y a los saberes comunitarios, reafirmando el valor cultural y espiritual de la producción agroecológica.

Uno de los momentos más destacados del evento fue la presentación oficial de la primera Reserva Alimentaria Campesina de Riobamba, ubicada en la parroquia Flores. Esta iniciativa comunitaria, impulsada por familias productoras rurales, busca garantizar la producción de alimentos sanos, libres de químicos y con prácticas agroecológicas, contribuyendo a la soberanía alimentaria y al fortalecimiento del trabajo campesino.

El acto contó con la participación del alcalde de Riobamba, John Vinueza, quien recibió un reconocimiento por parte de las representantes de la Red de Mujeres Rurales del Ecuador, en agradecimiento a su apertura y apoyo para la construcción de esta reserva alimentaria en el cantón.

Además de la oferta comercial y cultural, niñas y niños participaron en talleres y actividades lúdicas diseñadas especialmente para ellos, reafirmando el carácter inclusivo y comunitario de la feria. La entrada fue gratuita y abierta a todo público.

La Feria Agroecológica “Del Sabor al Éxito” fue organizada por el Ilustre Municipio de Riobamba, la Red de Mujeres Rurales del Ecuador, FIAN Ecuador y FIAN Internacional, con el apoyo de la Ciudad de Ginebra, Misereor y la Unión Europea en Ecuador, consolidándose como un referente de promoción de la agroecología, la economía solidaria y el desarrollo local.

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