lunes, abril 6, 2026
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Crece el temor de desalojo en comunidades campesinas que ocupan predios incautados en 2008 a Hermanos Isaias

Por Red de Mujeres Rurales

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Familias campesinas que cultivan en el predio Las Mercedes que fueron incautadas en 2008 por la AGD al “GRUPO ISAÍAS” de los hermanos Roberto y William Isaías Dassum.    Predio de propiedad de las compañías LAMIPER S.A. de 965,4009 Has.; y, MARIVA S.A. 531,0997 Has., en el cantón Durán, provincia del Guayas, transferido en mayo de 2016 por  la UGEDEP al  MAGAP, para el proyecto de redistribución de tierras que ejecuta el Gobierno nacional, conocido como “Plan Tierras”, temen ser desalojadas.

Las familias campesinas agrupadas en las asociaciones “La Nueva Revolución”, “La Fe del Campesino”, “ASOVANCON”, entre otras se encuentran muy preocupadas sobre el impacto que está causando la implementación del dictamen CCPR/116/D/2244/201 del Comité de Derechos Humanos de la ONU ante la comunicación No. 2244/2013 presentada por los hermanos Roberto y William Isaías Dassum, cuyo objetivo es que el Estado debe asegurar que los procesos civiles pertinentes cumplan con las garantías en conformidad con el artículo 14(1) del Pacto y el dictamen que, no  ordena devolución de bienes, menos aún las tierras ocupadas de buena fe por las comunidades.

En efecto, si bien el párrafo 9 del dictamen solamente determina como medida de reparación el otorgamiento de recurso efectivo a los demandantes, el aparte que ordena la plena reparación a las personas cuyos derechos reconocidos en el Pacto han sido violados, está siendo interpretada como una orden de restitución de los inmuebles incautados, especialmente las tierras que a la actualidad están en manos de las familias campesinas. 

Con base al dictamen, en 2018 los hermanos Isaías presentan demanda de Medidas Cautelares en contra de INMOBILIAR y otras entidades que el Juez de la Unidad Judicial Norte 2 de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, Johnny Lituma declaró con lugar y ordenó abstenerse de enajenar.

En mayo de 2022, el mismo Juez transforma la Acción de Medidas Cautelares, en Acción de Protección y sentencia entre otras cosas: b) La restitución activos en general que fueron objeto del proceso de incautación ejecutado por el Estado, que es apelada por la Procuraduría General del Estado, Inmobiliar, Ministerio de Agricultura, que será resuelta por los Jueces de la Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial y Tránsito de la Corte Provincial de Justicia de Guayas que, ha convocado una audiencia de estrados para el lunes 15 de agosto de 2022, a las 14h00.

En la medida en que las familias campesinas poseedoras de buena fe, tienen un vínculo existencial con estas tierras, dependiendo de ellas para el ejercicio de su derecho a una vida digna, a la soberanía alimentaria, a la alimentación y nutrición adecuada, al trabajo, a la vivienda, a la propiedad de la tierra, entre otros, su desalojo no solo causaría nuevas violaciones del PDCP sino también del PIDESC y la CEDAW.   El potencial de violación es más evidente, si dichas convenciones se interpretan en concordancia con la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y otras Personas que Trabajan en Áreas Rurales (UNDROP, por sus siglas en inglés), adoptada por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2018. Una devolución de esta naturaleza igualmente desconocería las Directrices Voluntarias en apoyo a la realización progresiva del Derecho a la Alimentación en el contexto de la Seguridad Alimentaria Nacional (FAO 2004), así como de las Directrices Voluntarias Sobre la Gobernanza Responsable de la Tierra La Pesca y los Bosques (Comité de Seguridad Alimentaria, 2012), entre otros estándares internacionales.

En sus políticas para cumplir con sus obligaciones los Estados, en este caso Ecuador, debe dar prioridad a las comunidades que dependen de la tierra para ejercer su derecho a un nivel de vida adecuado, consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el PIDESC y otros instrumentos internacionales que la desarrollan y que van en concordancia con varios de los derechos garantizados en la Constitución. Esto incluye la adopción a la mayor brevedad posible y hasta el máximo de los recursos disponibles todas las medidas necesarias para dicho fin, incluyendo:

  • El reconocimiento y respeto a todos/as los/as titulares legítimos y sus derechos de tenencia, ya sea que sus derechos hayan sido registrados oficialmente o no, y el abstenerse de interferir en el ejercicio de sus derechos a la alimentación y a la tierra (obligación de respetar);
  • Proteger a las comunidades campesinas de cualquier ataque al ejercicio de sus derechos a la tierra y a la alimentación por parte de terceros no estatales (obligación de proteger)
  • La implementación de políticas públicas de redistribución de tierras dirigidas a familias que no cuentan con este recurso (obligación de garantizar),

En sus recientes Observaciones Finales para el Estado de Ecuador adoptadas el 18 de octubre de 2019 el Comité DESC recomienda al Estado Ecuatoriano en el párrafo 44:

“a) Adoptar medidas para prevenir y sancionar los responsables de desalojos forzosos y actos de violencia en contra de la población campesina y los pueblos indígenas, en torno al acceso y uso de la tierra;

b) Adoptar medidas para asegurar la redistribución de tierras a favor de la población más desfavorecidas”[1]

Con base a estos fundamentos solicitamos a los Jueces de la Sala revoquen la sentencia de primera instancia expedida por el juez Johnny Lituma y adopte las medidas que permitan corregir el impacto adverso de la implementación del dictamen, a fin de proteger los derechos de las asociaciones campesinas y dar curso a la redistribución de tierras en el MAG para que se les adjudique.

[1]E/C.12/ECU/CO/4 disponible en:

https://tbinternet.ohchr.org/_layouts/15/treatybodyexternal/Download.aspx?symbolno=E%2fC.12%2fECU%2fCO%2f4&Lang=en   

 

Comunicado: El Derecho a la Alimentación en la agenda del Paro Nacional

Dentro de las demandas planteadas por los sectores indígenas, campesinos, sindicatos y defensores de derechos humanos, se denuncia como eje transversal una violación sistemática desde el Estado ecuatoriano al Derecho Humano a la Alimentación y Nutrición Adecuada (DHANA), ahondada en el sector rural.

El DHANA, como señala la Observación General 12 del Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales de la ONU, “se ejerce cuando toda persona sea sola o en colectivo tiene acceso físico y económico en todo momento a la alimentación adecuada o a los medios para obtenerla”. En tal sentido, las demandas del Paro Nacional se vinculan con la exigibilidad del DHANA porque:

  • No más subida del Precio de los combustibles: esta medida tiene un impacto directo en la subida de los precios de los alimentos de la canasta básica familiar, afectando tanto a productores/as como a consumidores/as. La medida vulnera la accesibilidad física y económica a productos sanos para todos y todas, incluyendo aquellas personas y colectivos que, por una u otra razón, no estén en condiciones de producir sus propios alimentos.
  • Precios justos en los productos del campo: un eje fundamental para el ejercicio del derecho a la alimentación es garantizar condiciones dignas para quienes producen nuestros alimentos, proteger la agricultura familiar campesina e indígena que se encarga de producir el 60% de los alimentos que consumimos las familias ecuatorianas en el campo y la ciudad. Esta justa demanda del movimiento indígena se hace eco frente a la arremetida de la agroindustria y la mayor inversión desde el Estado para este modelo de producción que no genera empleo digno, no produce alimentos de calidad, destruye la naturaleza, enferma y promueve una mala nutrición.
  • Respeto a los 21 derechos colectivos: El derecho a la alimentación y los derechos colectivos se encuentra en estrecho vínculo por la relación que mantienen los pueblos indígenas con los alimentos, la tierra, los recursos y sus formas de organización. Actividades como la agricultura, la pesca, la recolección no solo que garantizan su derecho a la alimentación, sino que además fortalecen sus culturas, su identidad y vida social. De allí la importancia de que el gobierno responda a esta demanda, respetar sus derechos a la tierra y al territorio. Los pueblos indígenas necesitan tener el acceso y control de los recursos naturales en sus territorios caso contrario se atenta contra su autonomía alimentaria.
  • Moratoria de mínimo un año para que las familias paguen las deudas: más de 4 millones de familias requieren moratoria de mínimo un año y renegociación de sus deudas con reducción de las tasas de interés en el sistema financiero. Como ejemplo, los productores maiceros de la cuenca baja del Guayas, quienes durante años han venido soportando perdidas en sus cosechas debido a problemáticas fitosanitarias derivadas del modelo agrícola industrial, entrando en un espiral de endeudamiento sin control. El sistema financiero debe plantearse una flexibilización en sus tasa y modos de pago, los créditos deben ser otorgados considerando periodos de gracia de acuerdo al tipo de inversión.
  • No a la minería en territorios indígenas: se identifica una vulneración del derecho a la consulta previa libre e informada de las comunidades indígenas consagrado en la Constitución ecuatoriana. Atendiendo la interrelación e interdependencia de los derechos humanos, tiene como consecuencia la vulneración del derecho a la tierra y al territorio. El ejercicio efectivo del derecho de los pueblos indígenas a la alimentación depende fundamentalmente de su acceso a los recursos naturales de sus tierras ancestrales y su control de ellos, por cuanto con frecuencia se alimentan mediante el cultivo de esas tierras o la recolección de alimentos, la pesca, la caza o la pequeña ganadería. La confiscación de tierras sin el libre consentimiento, previo e informado, de los pueblos indígenas interesados y la falta de reconocimiento jurídico de las formas indígenas de propiedad de la tierra constituyen serios obstáculos al ejercicio efectivo del derecho a la alimentación.
  • Empleo y derechos laborales: de acuerdo a la encuesta nacional de empleo, desempleo y subempleo, 4 de cada 100 personas de la población económicamente activa no tiene empleo. Pese a una disminución de desempleo del 1,1% en comparación con el año anterior, se muestra un aumento del más de 60% de empleos precarios, sin duda esto significa una vulneración al derecho al trabajo digno de la población y con ello al derecho a la alimentación pues no tienen accesibilidad económica que les permita acceso a alimentos. Por otra parte, en el sector rural significa que el Estado debería proteger y garantizar el acceso a los recursos productivos para que las familias campesinas generen sus sistemas de alimentación para el autoconsumo y abastecimiento de alimentos a los mercados locales.
  • Presupuesto para salud y educación: Ecuador es el segundo país con índices más altos de desnutrición de América Latina y El Caribe y según el índice de pobreza extrema multidimensional (que identifica un conjunto de privaciones de derechos en los hogares en cuatro dimensiones: educación; trabajo y seguridad social; salud, agua y alimentación; hábitat, vivienda y ambiente sano) para el 2019 el promedio nacional (38,1%), zona urbana (22,7%), zonas rurales (71,1%). El derecho a la salud y la educación están interrelacionados con el derecho a la alimentación al igual que otros derechos. El Estado no este cumplimiento con los derechos económicos sociales y culturales, así como las recomendaciones que emitió en el año 2019 el Comité DESC en referencia a estas necesidades que son más urgentes en las zonas rurales donde se producen nuestros alimentos.
  • Políticas de control y especulación de precios: son los intermediarios y las grandes cadenas de producción quienes ejercen distorsión de precios y especulación en el mercado de los productos de primera necesidad, esto pone en riesgo a las economías de la AFCI y de los sectores populares, el Estado debería adoptar medidas que permitan acercar al productor y al consumidor, para evitar la especulación de los precios de los alimentos y que estos sean accesibles para todxs como un derecho humano y no como un bien comercial. De esta forma garantizamos que se reciban precios justo por la producción y venta a precios accesibles para la población, generando contacto directo entre ambos actores y un consumo social y ambientalmente responsable.

Es por ello que como FIAN Ecuador nos solidarizamos con las luchas campesinas, indígenas y de trabajadores y trabajadoras del país, y exigimos al Estado cumpla con su obligación de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos incluso el derecho a la alimentación, y en el marco de las movilizaciones convocadas por el movimiento indígena el derecho a la resistencia y a la movilización social que está consagrado en nuestra Constitución y que debe ser percibido como un legítimo sentir popular ante la vulneración de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

El derecho de las familias campesinas a la tierra en la costa ecuatoriana: Más allá de un ofrecimiento de campaña.

El reconocimiento del derecho a la tierra para las familias productoras, dentro de la Declaración de los Derechos Campesinos del año 2018, genera un paraguas de inflexión en torno a las inequidades de acceso a la tierra y a la exigua respuesta que proporciona el Estado ante esta necesidad imperante. Ecuador a pesar de ser uno de los países que apoyó esta Declaración, en la práctica no ha generado políticas públicas que permitan a las familias campesinas, el disfrute y la realización de este derecho a plenitud. Prueba de ello, es que el país figura dentro de los índices de mayor inequidad en la distribución de la tierra en América latina.

El Informe, tiene como finalidad aportar desde una perspectiva de derechos y con elementos de análisis, a las organizaciones sociales que luchan por la tierra y la soberanía alimentaria, además de contribuir para reorientar las políticas públicas, hacia la redistribución equitativa de la tierra y de los bienes naturales para quienes más lo necesitan.

Este Informe, presenta en su primer capítulo, el marco internacional que ampara el derecho a la tierra para las familias campesinas, además de señalar la necesidad de ampliarlo y reconocerlo en la legislación nacional. En el segundo capítulo, se presenta el actual contexto nacional que vive el Ecuador, frente al escenario de un nuevo gobierno neoliberal y las implicaciones que este modelo tiene en la agudización de las inequidades rurales. En un tercer capítulo, se analizan las políticas agrarias a nivel nacional, en especial el Plan Tierras, con una breve reseña de los 12 años de su aplicación, remarcando sus deficiencias y contradicciones. Este análisis, está acompañado de una reflexión sobre las formas de despojo y mercantilización, tanto de la tierra como del campesinado.

Se presentan además, seis casos relevantes en los que se analiza las diferentes demandas por la tierra y las luchas de las organizaciones campesinas, frente a desalojos, usurpación y otras formas de despojo perpetradas tanto por instituciones públicas como privadas; analizan- do además los derechos que se han vulnerado frente a estas acciones. Así tenemos: el caso de ASOMAC, donde se muestra la inadecuada aplicación del Plan Tierras; el caso Rio Mar, en el cual se demuestra la expansión de los intereses inmobiliarios en territorios rurales; el caso Los Ángeles, que da cuenta de la presión de la agroindustria con expansión de empresas camaroneras de altura, que amenaza la propiedad de la tierra; el caso Comuna Santa Elena, las amenazas a las tierras comunales frente a intereses privados que hacen caso omiso a los derechos colectivos y obtienen títulos de propiedad a través de los gobiernos municipales que declaran los territorios ancestrales como tierras baldías; el caso Virgen de Fátima, el desalojo a varias familias campesinas con título de tierras, por intereses privados de supuestos herederos, a quienes se les legaliza la tierra de forma irregular y; el caso recinto La Estrella, una de las tantas forma de despojo de la tierra por los modelos de producción, desestructuración de recintos campesinos por el crecimiento de los modelos de producción agroexportador, bajo la compra-venta forzadas de tierras campesinas.

Finalmente, se plantean algunas conclusiones en el marco de los derechos de las familias campesinas, que pueden servir como recomendaciones tanto para el gobierno como para las organizaciones sociales, en miras de garantizar y ejercer los derechos humanos tanto a la tierra, a la alimentación y a otros derechos conexos.

Esta publicación, es la segunda de la Serie “Derechos Campesinos”, la cual pretende hacer lecturas políticas en el área rural, a la luz de la Declaración Internacional de la ONU sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales del 2018. Para las organizaciones responsables de este Informe, este instrumento internacional es un marco legal importante para abordar los temas rurales, los desalojos, las políticas anti-campesinas y la protección a las familias trabajadoras desde una perspectiva de derechos.

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Las Cadenas de los Agrotoxicos: Salud y Soberanía alimentaria en los territorios maiceros y arroceros del Ecuador

Para el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, el Derecho Humano a una Alimentación y Nutrición Adecuada (DHANA) es “inseparable de la justicia social, pues requiere la adopción de políticas económicas, ambientales y sociales adecuadas [...], orientadas a la erradicación de la pobreza y al disfrute de todos los derechos humanos”. El uso y la exposición a los agrotóxicos tiene graves repercusiones en el DHANA, en la Soberanía Alimentaria, en los territorios y para las familias campesinas.

El DHANA, obliga al Ecuador a aplicar medidas de protección y exigencias en materia de seguridad y soberanía alimentaria, para velar por la inocuidad de los alimentos y la salud de quienes los producen. Sin embargo, en materia de gestión e implementación de políticas públicas, orientadas al cumplimiento y garantía de este derecho, el Ecuador ha realizado pequeñas y limitadas acciones, para promover políticas encaminadas a que los campesinos y las campesinas, no utilicen sustancias peligrosas como productos agroquímicos tóxicos, contaminantes agrícolas o industriales, menos aún en implementar mecanismos para evitar la exposición a ellos.

La Constitución del 2008, en su Art. 15 señala: “El Estado promoverá, en el sector público y privado, el uso de tecnologías ambientalmente limpias y de energías alternativas no contaminantes y de bajo impacto”. A pesar de ello, la orientación del Estado, con el apoyo de las empresas fabricantes de agrotóxicos, ha fomentado y promocionado el uso de los mismos, en franca contradicción con la Constitución. Esta orientación, nos da indicios de la existencia de una alianza público-privada, que, al vulnerar los derechos humanos, puede ser vista como “Captura Corporativa”.

La Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Cul- turales (Red-DESC) define la Captura Corporativa como:

[...] las maneras en que una élite económica socava la realización de los derechos humanos y perjudica el medio ambiente, mediante el ejercicio de una influencia indebida sobre los encargados de tomar las decisiones en el ámbito nacional e internacional, y sobre las instituciones. En este sentido, la Captura Corporativa actúa como una causa de muchos abusos contra los derechos humanos por parte de las empresas.

La Captura Corporativa, se manifiesta a través de mecanismos como suavizar las leyes y los estándares de calidad, debilitar a las instituciones estatales regulatorias y de control, así como, los instrumentos que permiten garantizar, proteger y cumplir los derechos humanos.

El objetivo de este documento es aportar argumentos desde el DHANA y los Derechos Campesinos, que permitan la construcción de políticas públicas que apunten hacia una transición a un Ecuador libre de agrotóxicos. Para ello, nos apoyamos en datos obtenidos de comunidades campesinas encadenadas al cultivo del maíz duro y el arroz. En el capí- tulo I, se analiza la geopolítica de los mercados de agrotóxicos, las po- líticas públicas y la Captura Corporativa en Ecuador. En el capítulo II, se examina la situación de los Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAP), en los territorios campesinos vinculados con la producción de arroz y maíz duro. En el capítulo III, se establecen las condiciones actuales de la salud de las familias campesinas por el uso excesivo de agrotóxicos. El capítulo IV, corresponde a las conclusiones respecto a la Captura Corporativa y la problemática de los agrotóxicos en el marco del DHANA. Finalmente, en el Capítulo V, se presentan recomendaciones a la luz de los derechos campesinos, que deberían ser tomadas en cuenta, al momento de construir políticas públicas a favor de las familias campesinas y de la naturaleza que interactúa con ellas.

Esta publicación es la primera de la Serie “Derechos Campesinos”, la cual pretende hacer lecturas políticas en el área rural a la luz de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Campesinos, campesinas y de otras personas que trabajan en las zonas rurales del 2018. Para las organizaciones responsables de este informe, este instrumento internacional es un marco legal importante para abordar los temas rurales, los desalojos, las políticas anti-campesinas y la protección a las familias trabajadoras desde una perspectiva de derechos.

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Samán: El árbol de los derechos campesinos

Hoy 17 de abril, el Día Internacional de las Luchas Campesinas, saludamos todos los procesos de lucha campesina en Ecuador y el mundo que, a través de la persistencia, la perseverancia y la esperanza, han cosechado grandes victorias en los espacios multilaterales de gobernanza de la alimentación y a influir en el debate en apoyo a la Soberanía Alimentaria, la Agroecología y la Reforma Agraria Popular. Un ejemplo de ello es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de lxs Campesinxs y de Otras Personas que trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP por sus siglas en inglés) adoptada por la Asamblea General de la ONU.

En 2018, después de un largo proceso de negociaciones, se logró acordar un nuevo marco global para el desarrollo de legislación y políticas que atiendan las particularidades de los hombres y mujeres rurales, así como los territorios en los que habitan. Ecuador es parte de los signatarios, y a través de su firma asumió el compromiso para generar condiciones de dignidad y justicia social para los más de 5 millones de personas que habitan las áreas rurales. La declaración incluye evitar los desplazamientos, la discriminación de género, la contaminación, las semillas genéticamente modificadas, las políticas anti campesinas y la precarización laboral del campo.

La protección a las familias campesinas respecto del acaparamiento de tierras y de la imposición de proyectos que afectan sus territorios y la Naturaleza; y el desarrollo de los derechos económicos, sociales y culturales, para las poblaciones del campo, es otro de los avances que promueve la declaración.

La declaración da un marco para la interpretación y aplicación de varios de los derechos reconocidos por la Constitución de la República del Ecuador como: el derecho a la alimentación, a la tierra, al agua, a las semillas, a un ambiente sano, a la soberanía alimentaria y a condiciones de trabajo digno, entre otros.

Es de vital importancia para las comunidades rurales, conocer y reflexionar acerca de esta Declaración. Como FIAN Ecuador consideramos que los árboles que habitan los territorios campesinos, a través de sus ciclos vitales y ecológicos, nos enseñan formas para garantizar una vida digna, en armonía con nuestros vecinos y la naturaleza. Nos enseñan a vivir con derechos; y dentro del paisaje rural costero, ninguna especie destaca más para esta tarea como el Samán.

Por ello, en este día tan importante presentamos nuestra campaña: Samán, el #ÁrbolDeLosDerechosCampesinos; que, dentro de sus objetivos incluye:

  • Realizar una campaña informativa sobre el contenido de la Declaración de los Derechos Campesinos y la importancia del samán para las comunidades rurales y urbanas A través de la conservación y la protección de esta especie, el Estado pueda dar señales sobre el respeto a la Declaración de los derechos campesinos.
  • Declarar al Samán como el árbol de los Derechos Campesinos. Y a las familias campesinas como protectoras del Samán y de otras especies nativas con las que convive.

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Podemos llevar la información hacia tus territorios y/u organizaciones campesinas. Para más información puedes contactarnos a: info@fianecuador.org.ec ; o en nuestras redes sociales de Facebook, Instagram y twitter.

 

 

 

La COVID-19 en la agricultura familiar campesina. Efectos y secuelas de una pandemia multidimensional.

Con el inicio de la pandemia por la COVID-19, y después de las medidas iniciales de confinamiento en Ecuador, quedó claro que la crisis sanitaria iba a dejar impactos a mediano y largo plazo para diversos sectores sociales, entre ellos, el de la agricultura campesina e indígena. Desde los primeros días de confinamiento, este sector fundamental para la seguridad y soberanía alimentaria del país se enfrentó a condiciones difíciles.

Estas complejidades tienen que ver, por ejemplo, con el cierre de ferias campesinas y de mercados populares, con la falta de transporte para movilizar su producción, y también con la afectación al acceso a la salud y educación.

Frente a estas realidades, FIAN Ecuador, el Instituto de Estudios Ecuatorianos (IEE), el Observatorio del Cambio Rural (OCARU), la Unión Tierra y Vida y FIAN Internacional, juntamos esfuerzos para realizar un monitoreo de las afectaciones que la pandemia causaba a las agriculturas familiares campesinas e indígenas (AFCI). Esta articulación permitió realizar dos informes de seguimiento durante el año 2020. Ahora, después de casi dos años de iniciada la pandemia, nos hemos juntado nuevamente para presentar un tercer estudio que permita ver los efectos de la COVID-19 a mediano y largo plazo.

En el primer informe denominado De Quienes Nos Alimentan: Pandemia y Derechos Campesinos en Ecuador, publicado en mayo de 2020, se recogen las múltiples violaciones a los derechos campesinos que se dieron durante las primeras semanas de la pandemia. Estas violaciones tienen que ver, por ejemplo, con el derecho a la salud, la educación y el trabajo. Se recogen, principalmente, los efectos inmediatos y negativos que dejaron las medidas estatales para las economías campesinas y las familias rurales. El informe da cuenta de cómo las restricciones al transporte, el cierre de espacios de comercialización y el aumento relativo en el precio de los alimentos de familias rurales y urbanas afectaron las capacidades de producción, venta y consumo de alimentos, generando fuertes impactos a nivel de ingresos y acceso a comida. A esto se sumó la disminución en los ingresos extra-finca debido a los despidos masivos y a la reducción de los jornales en muchos rubros de la agroindustria, como parte de los resultados de las políticas de flexibilización laboral. Otro de los puntos centrales fue la confirmación de cómo se iban profundizando las desigualdades estructurales en las zonas rurales. Se muestra cómo a través de las políticas públicas y las alianzas público-privadas se favorece a la industria alimenticia dejando a un lado a la pequeña agricultura. Un ejemplo tangible de este favorecimiento se evidencia en los programas de entrega de kits alimenticios comprados en supermercados.

Otro de los hallazgos importantes fue en torno a las múltiples estrategias que aplicaron las comunidades rurales para enfrentar la emergencia sanitaria en un contexto de ausencia del Estado en sus territorios. Se resaltan las formas de control comunitario de los contagios, los protocolos de autoprotección, al igual que los tratamientos preventivos con medicina casera y aquellos direccionados a la cura de la enfermedad, pero también las prácticas solidarias como el intercambio de productos y la ayuda mutua. Se evidencia el crecimiento de varias redes de comercialización que comenzaron a entregar canastas agroecológicas a hogares urbanos para mitigar los efectos del cierre de mercados populares. Se señala también que la necesidad de recurrir a la solidaridad comunitaria, la autoprotección y la medicina casera, tiene relación con la violación al derecho a la salud por parte del Estado. Esto debido a la falta de acceso al sistema público por parte de las comunidades, la escasez de medicamentos en centros y subcentros de salud, y las distancias y malas vías que imposibilitan la llegada de las personas enfermas.

Finalmente, se alertó sobre la violencia y el aumento en la carga laboral de las mujeres rurales, quienes antes de la pandemia ya se veían expuestas a jornadas de trabajo especialmente extensas –entre trabajo remunerado y no remunerado–. Los efectos inmediatos de las primeras semanas de la pandemia vislumbraron que, con el encierro, las clases virtuales de los hijos, las hijas y los cuidados de personas vulnerables aumentaron las horas de trabajo no remunerado ejecutado por mujeres.

El segundo informe, publicado en agosto de 2020, denominado ¿Crisis Alimentaria en Ecuador? Nuestro derecho a la alimentación en tiempos de COVID-19, puso en el centro la pregunta sobre las posibilidades de una crisis alimentaria como consecuencia de las afectaciones a la agricultura familiar –constatadas en el primer informe–, y en el marco de alertas expresadas para el continente americano desde la Comisión Económica para América Latina CEPAL y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO. Este segundo estudio partió de la primicia de la defensa del derecho a la alimentación en tiempos de pandemia, por lo tanto, nos guiamos por los cuatro ejes de análisis de este derecho: la disponibilidad, sostenibilidad, accesibilidad y la adecuabilidad de los alimentos.

Uno de los aspectos centrales a destacar fue que la falta de apoyo estatal a la agricultura familiar campesina, evidenciada durante los primeros meses de la pandemia, afectó de manera directa la disponibilidad y la sostenibilidad alimentaria en el país, debido a que lxs pequeñxs agricultorxs son la fuente más importante de alimentos frescos. Se identificó que el apoyo estatal estuvo dirigido, principalmente, a la agroindustria asegurando así su funcionamiento, sus ganancias e incluso su expansión. Esto tuvo impactos en el uso de la tierra y en los hábitos de consumo mediante la distribución de los alimentos ultra-procesados.

A mediano y largo plazo, se concluyó que el mayor riesgo para el acceso a una nutrición sana, suficiente y adecuada de una parte importante de la población es el aumento de los índices de pobreza.

Alertamos que los niveles de desnutrición infantil y de malnutrición que ya se encontraban en márgenes altos antes de la pandemia, pueden haberse incrementado debido a la caída de los ingresos de los hogares en el marco de la crisis socioeconómica. Esto se da debido a una relación directamente proporcional entre la calidad nutritiva de los alimentos y los niveles de ingresos. El informe concluyó que los riesgos en torno a la realización del derecho a la alimentación en el Ecuador recaen menos en el eje de la disponibilidad que en la accesibilidad, la sostenibilidad y la adecuabilidad. En este contexto, se señalaron los múltiples aportes que la agricultura familiar campesina realiza para cumplir con el derecho a la alimentación para todxs, lo que hace especialmente crítica la falta de apoyo a este sector clave.

Frente a estas constataciones expuestas en los dos informes de monitoreo sobre los impactos de la COVID-19 en la agricultura campesina, se generaron varias preguntas sobre cómo se seguirán desarrollando estas crisis y cuáles serían los efectos a mediano y largo plazo. Es en este sentido que, a casi dos años del inicio de la pandemia en el Ecuador, se hace necesario actualizar cómo se encuentra la agricultura familiar campesina en medio de las secuelas que ha dejado la COVID-19. En este terce informe hemos tenido la colaboración de las organizaciones del Comité de Agricultura Familiar Campesina Comunitaria Ecuador.

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Alto a la impunidad corporativa en Ecuador

En junio de 2014, consecuencia de las luchas en contra de la impunidad corporativa, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó la Resolución 26/9, para la elaboración de un instrumento internacional jurídicamente vinculante para las empresas transnacionales y otras empresas en materia de derechos humanos.

Este sería el primer instrumento jurídicamente vinculante a nivel internacional, que permitirá sancionar a las empresas cuando estas cometan abusos de poder y violaciones de derechos humanos, tanto de los pueblos como de la naturaleza.

La publicación desarrolla argumentos desde una perspectiva de Derechos Humanos –a través de varios artículos realizados por autoras y autores militantes de organizaciones feministas, ecologistas, de derechos humanos, indígenas y campesinas– que dan cuenta no sólo de la necesidad de un Tratado Jurídicamente Vinculante, sino de qué tipo de tratado se necesita.

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Lanzamiento del informe 15/03/2022

En la antesala de la presentación del Presidente Relator del Grupo de Trabajo sobre empresas y derechos humanos en Naciones Unidas el 16 de marzo 2022, a propósito de la séptima sesión de negociaciones para la creación de un tratado vinculante sobre empresas y derechos humanos desarrollada el pasado octubre de 2021. El Grupo de trabajo por un Tratado Jurídicamente Vinculante sobre Empresas y Derechos Humanos, invitó al lanzamiento de la publicación, evento que contó con la participación de:

Moderadores: Pablo Fajardo (UDAPT-ATALC) y Nataly Torres (Univ. De Cuenca)
 

Artículos

  1. El camino recorrido en el proceso de NN.UU. hacia un Instrumento Jurídicamente Vinculante sobre Empresas Transnacionales y Otras Empresas con respecto a los Derechos Humanos por Daniel Fyfe y Ana María Suarez Descargar
  2. El abuso corporativo como eje central en la luchas feministas por Alejandra Scampini y Fernanda Hopenhaym Descargar
  3. El derecho a la alimentación y nutrición adecuada y el tratado vinculante sobre empresas y derechos humanos por Gloria Holguín y Daniela Andino
  4. Una lucha compartida. la defensa de los derechos de la naturaleza y un tratado vinculante sobre empresas y derechos humanos por Cecilia Chérrez e Ivonne Yánez Descargar
  5. Los contratos petroleros garantizan la impunidad a las transnacionales ante violación de derechos humanos por Pablo Fajardo Mendoza
  6. Tratado vinculante, captura corporativa y minería metálica en Ecuador por Nataly Torres Guzmán Descargar
  7. Consulta popular en Cuenca: La Alianza Campo ciudad y la lucha por los derechos por David Fajardo Descargar
  8. Incidencia política de las elites en el Ecuador. Del sistema hacendatario y la gran plantación al capitalismo agrario por Anahi Macaroff Descargar
  9. Captura corporativa y control de los mercados de agrotóxicos por Alexander Naranjo Márquez Descargar
  10. Tras todas las caretas: Violación e impunidad corporativa en la producción bananera por Stephanie Andrade Descargar
  11. Ecuador¿Camarón de agua dulce?: Monocultivo, despojo y silencio en Los Ángeles por Stephanie Andrade Descargar
  12. Las comunas ancestrales de la costa ecuatoriana frente a las élites económicas por Valeska Chiriboga y Billy Navarrete Descargar
 

The arran 6 Descargar mineria y tratado vinculante 5 contratos petroleros y tratado vinculante 4 DDNN y tratado vinculante 3 DHANA y tratado vinculante 2 abuso corporativo eje luchas feministas ment of type involves selecting typefaces, point size, line length, line-spacing (leading), letter-spacing (tracking), and adjusting the space within letters pairs (kerning).

Familias Campesinas por la soberanía medicinal en Quevedo

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El pasado 19 de febrero en la sede del Centro Agrícola Cantonal de Quevedo (CACQ), se celebró el primer taller sobre la preparación de medicina con base en plantas nativas con propiedades curativas, destinado principalmente a rescatar los conocimientos milenarios sobre la medicina ancestral; y, a través de ello, reflexionar sobre cómo fortalecer el sistema inmunológico de sus familias y sobre el rescate de la soberanía medicinal.

Durante este taller, que convocó a más de 30 personas, mujeres y jóvenes de los diferentes recintos intercambiaron conocimientos sobre sus experiencias propias en la realización de medicina casera. En sus exposiciones se pudo ampliar sobre las propiedades de diferentes plantas y frutos como: manzanilla, cacao, guineo de seda, manzana, menta, ortiguilla de tigre, romero, canela, cúrcuma, jengibre, hierba luisa, eucalipto, toronjil, entre otras. Muchos de los participantes aprendieron a extraer las propiedades medicinales con ayuda del alcohol.

Durante el evento, también se compartió algunas recetas para la realización de biofermentados para obtención de cidra del mucilago del cacao y del guineo de seda; asi como para la preparación de biopreparados oleosos con propiedades medicinales, especialmente derivados del jengibre.

Este evento, forma parte de una serie de acciones que lleva el CACQ a favor del Derecho a la alimentación de las familias campesinas de la provincia y que incluye el desarrollo de jardines de diversas plantas medicinales en los distintos recintos de base del CACQ.

La propuesta está enmarcada dentro de su apuesta por fomentar la producción agroecológica y hacer frente a las emergencias de salud, provocada por la contaminación y por la pérdida de la diversidad.

Balance del proceso por un Tratado Vinculante sobre empresas y Derechos Humanos

La séptima sesión de negociaciones sobre un tratado global contra los abusos de derechos por parte de empresas inició el lunes 25 de octubre en Ginebra. El proceso, que está siendo liderado por Ecuador, busca elaborar un instrumento jurídicamente vinculante para regular las actividades de las empresas transnacionales y otras empresas en el derecho internacional de los derechos humanos.

La iniciativa se ha enfrentado rechazo por parte de economías poderosas y del sector privado. Ana María Suárez Franco, representante en Ginebra de la organización FIAN Internacional, explicó al medio de comunicación Geneva Solutions tenemos países industrializados y empresas que dicen que esto es demasiado ambicioso mientras por otro lado, la sociedad civil, las comunidades afectadas, los abogados y los defensores del medio ambiente dicen que esto no es suficiente”. La ONU ya tiene una serie de directrices sobre empresas y derechos humanos; sin embargo, las violaciones de derechos por parte de las empresas siguen quedando impunes.

Los Estados presentes en la sala el primer día de la negociación fueron Montenegro, Estados Unidos, Ecuador, Camerún, Alemania, Namibia, Pakistán, México, Alemania, Rusia, Argentina, Sudán del Sur, Suiza, Paraguay, Dinamarca, UE, Bolivia, Brasil, Marruecos Panamá, Venezuela, Haití, Austria, Reino Unido, Japón, Luxemburgo, Libia, Francia, Palestina, India y, Sudáfrica. Vía zoom se sumaron China, Cuba, Egipto, Irak, Israel, Malasia, Suecia, Mozambique, Nepal, Países Bajos, Nigeria, Perú, Argelia, Eslovenia, Tailandia, Turquía, Ucrania, Bolivia, Chile, Marruecos, Pakistan, Suecia, Eslovenia y Uruguay.

Luego de explicar la metodología para esta séptima sesión y presentar los principales cambios en el texto, la sesión comenzó con declaraciones generales donde los Estados podían poner sobre la mesa sus posiciones sobre la mesa del proceso. Estados Unidos inició proponiendo un acuerdo marco, desconociendo los avances de 7 años que han llevado al tercer borrador que se negociaría durante la semana, Suiza, Japón, Ucrania, Reino Unido y Rusia mostraron su apoyo. Sudáfrica, Bolivia, Ecuador y la India por el contrario destacaron la necesidad de mejorar el borrador actual. Palestina resaltó la importancia de incluir las zonas de conflicto, Cuba recordó la necesidad de adherirse al mandato de la Res.26 / 9. Colombia y México mostraron un compromiso para ayudar a mejorar el borrador en temas de jurisdicción y responsabilidad.

Ayushi Kalyan de FIAN Internacional en su intervención a nombre de #Feminist4BindingTreaty

Los miembros de los parlamentos europeos y brasileños, las Instituciones de Derechos Humanos y las organizaciones de la sociedad civil apoyaron firmemente el proceso y dieron su primera evaluación muy general del tercer borrador. En Ecuador el grupo de organizaciones sociales y de derechos humanos también se pronunciaron. Las empresas destacaron, sin sorpresa, sus preocupaciones sobre la propuesta que va más allá del lenguaje acordado de los Principios Rectores de Naciones Unidas.

Los Estados presentes en la sala el primer día de la negociación fueron Montenegro, Estados Unidos, Ecuador, Camerún, Alemania, Namibia, Pakistán, México, Alemania, Rusia, Argentina, Sudán del Sur, Suiza, Paraguay, Dinamarca, UE, Bolivia, Brasil, Marruecos Panamá, Venezuela, Haití, Austria, Reino Unido, Japón, Luxemburgo, Libia, Francia, Palestina, India y, Sudáfrica. Vía zoom se sumaron China, Cuba, Egipto, Irak, Israel, Malasia, Suecia, Mozambique, Nepal, Países Bajos, Nigeria, Perú, Argelia, Eslovenia, Tailandia, Turquía, Ucrania, Bolivia, Chile, Marruecos, Pakistan, Suecia, Eslovenia y Uruguay.

Luego de explicar la metodología para esta séptima sesión y presentar los principales cambios en el texto, la sesión comenzó con declaraciones generales donde los Estados podían poner sobre la mesa sus posiciones sobre la mesa del proceso. Estados Unidos inició proponiendo un acuerdo marco, desconociendo los avances de 7 años que han llevado al tercer borrador que se negociaría durante la semana, Suiza, Japón, Ucrania, Reino Unido y Rusia mostraron su apoyo. Sudáfrica, Bolivia, Ecuador y la India por el contrario destacaron la necesidad de mejorar el borrador actual. Palestina resaltó la importancia de incluir las zonas de conflicto, Cuba recordó la necesidad de adherirse al mandato de la Res.26 / 9. Colombia y México mostraron un compromiso para ayudar a mejorar el borrador en temas de jurisdicción y responsabilidad.

Tomado de: genevasolutions.news

Los miembros de los parlamentos europeos y brasileños, las Instituciones de Derechos Humanos y las organizaciones de la sociedad civil apoyaron firmemente el proceso y dieron su primera evaluación muy general del tercer borrador. En Ecuador el grupo de organizaciones sociales y de derechos humanos también se pronunciaron. Las empresas destacaron, sin sorpresa, sus preocupaciones sobre la propuesta que va más allá del lenguaje acordado de los Principios Rectores de Naciones Unidas.

DIA 1

El primer día se abordó el preámbulo del tratado, mientras unos Estados ofrecieron propuestas para fortalecer el texto, otros como Panamá, México, la Unión Europea y Francia apoyaron el mantener una referencia a los Defensores y Defensoras de derechos humanos. Un punto de discusión fue la inclusión de referencias al derecho humanitario, defendida por Palestina y apoyada por Panamá y Sudáfrica, pero con la oposición de China. Así mismo, Estados como Irán, Palestina y Cuba pidieron una referencia a la libre determinación y la igualdad soberana. Camerún abogó por la primacía de los derechos humanos en la inversión. Brasil solicitó la exclusión del reconocimiento de los derechos colectivos, al tiempo que Estados Unidos rechaza el derecho a un ambiente sano a pesar de la defensa de la Unión Europea y Panamá sobre este punto.

DIA 2

El segundo día de las negociaciones se enfocó en los artículos 1, 2 y 3. Gran parte de la discusión aquí giró en torno a si el instrumento debe contemplar solo las empresas transnacionales o todas las empresas. Irán propuso para excluir las empresas locales y ceñirse a la naturaleza transnacional, lo cual fue apoyado por Pakistán, Indonesia, China y Cuba. Panamá propuso agregar la responsabilidad sobre la cadena de valor, apoyado por Palestina.

Mientras las reuniones iban en su segundo día, el grupo de organizaciones sociales y de derechos humanos en Ecuador se reunión en Cancillería con la Subsecretaría de Asuntos Económicos y la Subsecretaría de Asuntos Multilaterales, a cargo del proceso del Tratado Vinculante. Al concluir la reunión la Subsecretaría de Asuntos Multilaterales se comprometió a direccionar en Ginebra para que Ecuador se involucrara más en la negociación y retomara su rol de defensa del tratado, abogar por la primacía de los derechos humanos sobre los acuerdos comerciales y, promover que dentro del tratado se establezca una instancia jurídica como una corte internacional que efectivamente permita la responsabilización por las violaciones a los derechos humanos.

Reunión Grupo de Trabajo por el Tratado Vinculante- Ecuador con delegados del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana. Ecuador 26-10-2021

DIA 3

Durante el tercer día de negociaciones, se discutieron los artículos 3, 4, 5 y 6.

Egipto criticó el hecho de que algunos Estados y la industria negaran la existencia de obligaciones para las empresas, ya que esa posición no está en consonancia con el derecho internacional moderno. Hubo una fuerte defensa por el fortalecimiento de algunas disposiciones, como el derecho al acceso a la información y la ayuda legal y de otro tipo a las víctimas y la protección de los y las defensoras de los derechos humanos.

México, Panamá, Camerún y Palestina, entre otros, presentaron propuestas a favor de medidas cautelares, y eliminar la mitigación de abusos para enfocarse en la prevención de los mismos y aplicar mitigación en todo caso a los riesgos. También hubo algunas propuestas sobre la inclusión y el uso del consentimiento libre, previo e informado.

DIA 4

El cuarto día de las negociaciones se discutieron los artículos 7, 8, 9 y 10. Mientras que Rusia y Brasil se opusieron a la reversión de la carga de la prueba, apoyados por representantes de Estados Unidos y empresas, Brasil, con el apoyo de Pakistán y Egipto, intentaron debilitar las disposiciones sobre asistencia jurídica, sometiéndola a la legislación nacional. Las ONG abogaron por el fortalecimiento y la defensa de las disposiciones sobre acceso a la información, la reversión de la carga de la prueba.

DIA 5

El último día de las negociaciones se discutieron los artículos 11, 12, 13 y 14. Los artículos 15-18 no alcanzaron a ser abordados. Muchas de las discusiones durante este día giraron en torno a la resistencia de los Estados industrializados para el establecimiento de una instancia jurídica como una corte internacional que efectivamente permita la responsabilización por las violaciones a los derechos humanos y los debates alrededor de las instancias internas y la soberanía de los Estados.

Si bien, en términos generales, durante esta sesión se pudo ver que los Estados empezaron a poner mucho más claro la clase de texto que se quiere en el tratado y fue importante ya que hubo presencia de los países industrializados como Estados Unidos, la Unión Europea, China y Rusia. También se destacó la partición de muchos países del sur global que jugaron un rol fundamental como Camerún, Palestina, Egipto, Namibia, Sudáfrica y México.

DIA 5

El último día de las negociaciones se discutieron los artículos 11, 12, 13 y 14. Los artículos 15-18 no alcanzaron a ser abordados. Muchas de las discusiones durante este día giraron en torno a la resistencia de los Estados industrializados para el establecimiento de una instancia jurídica como una corte internacional que efectivamente permita la responsabilización por las violaciones a los derechos humanos y los debates alrededor de las instancias internas y la soberanía de los Estados.

Si bien, en términos generales, durante esta sesión se pudo ver que los Estados empezaron a poner mucho más claro la clase de texto que se quiere en el tratado y fue importante ya que hubo presencia de los países industrializados como Estados Unidos, la Unión Europea, China y Rusia. También se destacó la partición de muchos países del sur global que jugaron un rol fundamental como Camerún, Palestina, Egipto, Namibia, Sudáfrica y México.

El Estado Ecuatoriano se limitó a recoger las posiciones de los Estados, pero no hubo un mandato desde la Capital para la defensa del Tratado que queremos, como se manifestó en la reunión en Cancillería. No obstante, es importante saber que el proceso continua y para ello se acordó la creación de un grupo de amigos del tratado que trabajará de la mano con la Presidencia del Grupo, la cual está a cargo del Estado Ecuatoriano, lo que implica una oportunidad para seguir trabajando desde el grupo de organizaciones sociales y de derechos humanos por el Tratado dentro del Ecuador.  Aún no es claro como va a estar constituido este grupo de amigo del tratado sin embargo es claro que habrá interacción con la sociedad civil, pero también con las empresas. Al respecto será una labor fundamental, estar alertas frente a una posible captura corporativa del proceso de negociaciones previa la octava sesión prevista para 2022.

Extranjerización de la tierra… ¿Y NUESTRA SOBERANÍA ALIMENTARIA?

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La estructura agraria del Ecuador se caracteriza por estar concentrada en manos de los capitales asociados al modelo primario-exportador y al sector agroindustrial, y por ser inequitativa dentro de los territorios campesinos e indígenas del país, esto se refleja en el índice de Gini respecto a la tenencia de la tierra, el cual alcanza el 0,8, lo que evidencia una alta inequidad, es decir, una distancia más aguda entre aquellos que tienen mayor acumulación de tierra y los que tienen menos tierra[1].

La Constitución de 2008 establece las bases para la redistribución de los recursos productivos, como la tierra, pero es muy poco lo que se ha alcanzado desde las políticas públicas para concretar el acceso a la tierra para las familias campesinas. Las políticas públicas como el Plan Tierras, no han cumplido sus objetivos y más bien han desmantelado los soportes jurídicos para concretarla. En marzo de 2016 entró en vigencia la Ley Orgánica de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales que cierra toda posibilidad de afectar tierras y latifundios incultos que no cumplen la función social y ambiental y abrió el camino a la extranjerización de la tierra, promoción del extractivismo y de la producción primaria agroexportable que pone en grave riesgo la Soberanía Alimentaria.

El pasado 27 de octubre del 2021, el Jefe de la Misión Diplomática de la República de Irán en Ecuador, mediante carta a Pedro Álava, actual Ministro de Agricultura y Ganadería del Ecuador, expresó el interés de su país de arrendar tierras para la producción agrícola. Esta Embajada manifestó su disposición para realizar una visita con el objetivo de conocer la ubicación de la tierra para tales fines. Este pedido se apoya en el controversial Art. 20 de la Ley Orgánica de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales sobre “Inversión extranjera”.

La extranjerización de la tierra, en su avance sobre los territorios, produce una serie de conflictos sociales asociados a bienes comunes de los cuales las comunidades campesinas aledañas a las tierras dependen para la reproducción de su vida. La extranjerización de la tierra es un modelo que atenta contra la soberanía territorial y alimentaria del Ecuador e incentiva la acumulación y concentración de la tierra. Es un modelo agroindustrial de características extractivistas[2], que contradice los mandatos constitucionales como el numeral 4 del Art. 281 sobre “Promover políticas redistributivas que permitan el acceso del campesinado a la tierra,  al agua y otros recursos productivos”;  el Art. 282 donde “Se prohíbe el latifundio y la concentración de la tierra, así como el acaparamiento o privatización del agua y sus fuentes” y los Derechos de la Naturaleza.

Frente a ello, preguntamos: Dada la urgencia de garantizar el acceso a la tierra para las familias sin tierra y minifundistas, ¿por qué se sigue promoviendo procesos de concentración de la tierra, en lugar de usar estas tierras para garantizar nuestra soberanía alimentaria?, ¿Dónde se ubican las tierras que se piensa arrendar?

La concentración, extranjerización y acaparamiento de tierras que ha producido el avance del agronegocio es uno de los ejes sobre los que se hace necesario actuar, tal como lo vienen reclamando las organizaciones campesinas e indígenas, para permitir que los pueblos vivan en sus territorios garantizando su derecho a la alimentación y nutrición adecuada y que consta en los Art. 4 y 17 de la Declaración de los Derechos Campesinos, de la cual Ecuador es signataria.

[1] Tomado del documento: Inequidades y tierra: diagnóstico de la política y estructura nacional de tierras en el Ecuador (2021)

[2] Que incluye la movilización transfronteriza de productos, nutrientes y agua.

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