(Quito, junio de 2026). Setenta y dos personas defensoras de derechos de la Costa, Sierra y Amazonía participan en el curso Formación de formadores en herramientas prácticas para la protección de personas defensoras de los derechos humanos, campesinos, indígenas y de la Naturaleza en el Ecuador, una iniciativa que apuesta por fortalecer capacidades, compartir herramientas concretas de autoprotección y multiplicar conocimientos en los territorios.
El proceso es liderado por Pastoral Social Cáritas Ecuador, coejecutado por FIAN Ecuador, cuenta con la Defensoría del Pueblo del Ecuador (DPE) como entidad asociada y financiado por la Unión Europea, como parte de un esfuerzo colectivo para contribuir a la defensa, promoción y garantía de los derechos de quienes sostienen las luchas sociales, comunitarias y territoriales en el país.
Este curso está dirigido a personas defensoras que buscan convertirse en agentes de cambio y multiplicadoras del conocimiento dentro de sus comunidades y organizaciones. Su propósito central es que las personas participantes no solo fortalezcan sus propios conocimientos, sino que adquieran herramientas prácticas para defender sus territorios, cuidar la autonomía de sus comunidades y activar estrategias de autoprotección, protección colectiva y comunitaria.
La propuesta formativa cuenta con enfoque de género, intercultural e intergeneracional como principios guía, reconociendo que la defensa de derechos exige respuestas integrales, situadas y construidas desde la diversidad de experiencias de los pueblos y comunidades.
La Pontificia Universidad Católica del Ecuador otorga el aval académico y ha diseñado la estructura del curso, convocando a personas profesionales capaces de abordar estas líneas de formación con solidez y empatía frente a las luchas sociales de las personas participantes pertenecientes a organizaciones sociales y a redes eclesiales. A este proceso se suman también representantes de 12 consejos defensoriales de la DPE, lo que fortalece el intercambio entre experiencias comunitarias e institucionales.
El curso tiene un carácter práctico y participativo. A través de actividades, ejercicios y espacios de diálogo, las personas participantes aprenden sobre derechos humanos, derechos campesinos, derechos colectivos y derechos de la Naturaleza, al tiempo que comparten experiencias y construyen conocimientos de manera colectiva.
Al finalizar, en diciembre de 2026, estarán certificadas y capacitadas para diseñar e implementar sus propios procesos de formación y replicar lo aprendido mediante talleres con integrantes de sus comunidades.
Más allá de la certificación, este esfuerzo busca dejar capacidades instaladas en los territorios. La apuesta es que cada participante cuente con herramientas concretas para responder a riesgos, fortalecer procesos organizativos y contribuir a la sostenibilidad y resiliencia de los movimientos que defienden derechos, territorios y la vida.
En un contexto en el que las personas defensoras enfrentan criminalización, amenazas, campañas de desprestigio y otras formas de violencia, iniciativas como esta resultan fundamentales para construir entornos más seguros, fortalecer redes de apoyo y garantizar que la defensa de derechos pueda ejercerse con mayor protección y dignidad.


